Como ampliar los precios sobre el carbono

En Marrakech, durante la COP22, el proyecto de efectuar el Acuerdo de París avanzó de varias maneras importantes. La Coalición de Líderes en poner Precio sobre el Carbono (CPLC) y el Banco Mundial anunciaron una Comisión Económica de Alto Nivel, liderado por los economistas Lord Nicholas Stern y Joseph Stiglitz, ganador del Premio Nóbel.

La Comisión estudiará cuestiones claves para la innovación y despliego de soluciones óptimos para poner precio sobre emisiones invernaderas. La meta es optimizar el proceso de llegar a la visión de la Coalición, de hacer que el 50% de emisiones globales tengan precio añadido para el año 2025.

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Entrevista Época Verde con Joseph Robertson

Entrevista a Joseph Robertson, con Camila Jaramillo de Época Verde.

A los 18:18 de la grabación, comienza la entrevista con Joseph sobre su trabajo con la organización sin fines de lucro Citizens’ Climate Lobby (Ciudadanos Cabilderos por el Clima). El programa estrenó el 2 de junio del 2014, el día en que la administración Obama anunció su plan para reducir emisiones de gases invernaderos de plantas eléctricas en EE.UU.

Charla sobre acción climática: Lancaster, PA

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El sábado, 15 de marzo, 2014, en Lancaster, Pennsylvania, Joseph Robertson dará una conferencia sobre la crisis climática, las soluciones tecnológicas que ya existen, y el trabajo de los voluntarios de Citizens Climate Lobby de crear voluntad política para aprobar y efectuar una solución legislativa.

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Ciudadanos que abogan por un clima vivible

Novedad, 3 abril 2017: Desde enero del 2014, CCL se ha extendido a todos los continentes, con grupos activos de voluntarios en África, América Latina, Asia, Europa, Norteamérica, y el Pacífico. Todos trabajan para abrir un espacio cívico más amplio en su ciudad, en su país, y en el foro internacional.


Citizens Climate Lobby (CCL) es una organización sin fines de lucro, no partidario, que organiza voluntarios para hacer de consejeros (lobby) al Congreso de Estados Unidos. La misión es crear voluntad política para un clima estable, fomentar una relación humana sostenible con los sistemas vitales naturales del planeta.

Marshall Saunders, un hombre que se dedicó durante más de dos décadas a combatir la pobreza y el hambre, fundó CCL en el 2007, porque vio que el cambio climático desharía la vida de millones de personas en países donde él había luchado para mejorar las condiciones de vida.

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Obama anuncia proyecto por el clima

El martes, 25 de junio, 2013, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció un proyecto ejecutivo ambicioso para combatir la expansión de las emisiones carbónicas y reducir el riesgo del cambio climático global. En enero, Obama había dado aviso al Congreso de que si no pudieran lograr un proyecto legislativo a base de fuerzas del mercado, él lo haría con los poderes del ejecutivo y a base de una orden del Tribunal Supremo.

El complejo de soluciones que anunció el president incluye: regulaciones estrictas de las emisiones de las plantas eléctricas a base del carbón, regulaciones sobre las emisiones carbónicas en general, un nuevo criterio para aprobar el gasoducto propuesto Keystone XL—que no provoque ni una subida en emisiones globales ni afecte el clima—y un requerimiento de que cada entidad que reciba fondos federales calcule el daño de una subida del nivel del mar.

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Modificar el sistema de impuestos para proteger el medio ambiente

Bernie Fischlowitz-Roberts—traducción al español, primera publicación 25 julio 2002

La siguiente traducción se llevó a cabo en el 2002. En ese momento, se daban cuenta los economistas más atentos de que cambiar el sistema de impuestos podría provocar grandes cambios en el sistema de distribución de energía, ya que se veía en Alemania el comienzo de una revolución verde. Durante los 8 años 1999-2007, Alemania llegó a ser no sólo líder mundial en exportación de tecnologías de energía limpia, sino a controlar el 70% del mercado global.

En el 2010, el informe Building a Green Economy explicó este proceso y reveló que la tecnología de energía limpia era capaz de abastecer muchas veces la demanda actual nacional de EE.UU. Republicamos ahora este informe del 2002, como noticia actual, porque en el Congreso de EE.UU. se ha propuesto un impuesto sobre las emisiones de dióxido de carbono, y creemos que es importante mostrar que esta política puede, de manera previsible, iniciar una solución económica a la crisis climática global.

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El desarraigo climático necesita acción política y comercial

El cambio climático es un fenómeno global, que se está llevando a cabo a través de una subida incremental y constante en la temperatura media global, provocada por emisiones masivas de dióxido de carbono, o sea, la actividad humana. El peligro que enfrentamos, como civilización (y especie) global, no es el calor en sí, sino el tejido de efectos entrelazados, que resultan en la desestabilización de patrones climáticos.

Cuando una región depende de dos o tres corrientes específicas de viento para llevar humedad que viene de dos o tres corrientes oceánicos específicos, y esas bandas climáticas cambian de lugar, o sea, las lluvias que llegan con el viento llegan a otro sitio, esa región experimenta un desarraigo climático. El clima del que la región depende se va, y los sistemas naturales y los sistemas humanos construidos a base de esos sistemas naturales, pierden su raíz material natural.

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Tasa sobre emisiones con dividendo: para un futuro próspero y sostenible

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Tasa → dividendo → sencillo

  • Tasa sobre emisiones de dióxido de carbono 
  • Dividendo pagado en cheque mensual a cada hogar, en igual cantidad
  • Señal de precio al mercado de invertir en alternativas
  • 90% reducción de emisiones por debajo del nivel de 1990 en el 2050

En la crisis climático-energética, necesitamos soluciones sabias, formidables y asequibles. Es necesario construir cuanto antes una economía verde y sostenible, una economía a base de recursos energéticos limpios y condicionada para sostener una prosperidad no corrosiva.

La mejor manera de promover la inyección masiva de capital privado en el proceso de re-invención del mercado energético es usar la política nacional para dar una señal de valor al mercado. Y si es posible, hacerlo sin castigar al consumidor ni gastar dinero federal.

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China Hace Necesario Re-evaluar el Futuro Económico Global

“Nuestra civilización global está ahora en un sendero económico que no puede sostenerse en sentido medioambiental, camino que nos lleva hacia la decadencia y posiblemente fracaso económicos.” Así dice Lester Brown en su libro nuevo, Plan B 2.0: Rescuing a Planet Under Stress and a Civlization in Trouble (revisión del libro editado en español bajo el título Salvar el planeta: Plan B: ecología para un mundo en peligro).

“Durante mucho tiempo, los científicos que estudian el medio ambiente han dicho que la economía global se está socavando por los efectos medioambientales de la actividad humana, incluidos los bosques reducidos, los desiertos crecientes, niveles de agua subterránea que bajan, tierras erosionadas, zonas de pesca en fracaso, temperaturas en aumento, y tormentas cada vez más destructivas”, dice Brown, fundador y presidente del Earth Policy Institute, organización independiente de investigación ecológica, basada en Washington, DC.

Por obvio que sea que ninguna sociedad puede sobrevivir el fracaso de sus sistemas de apoyo medioambiental, mucha gente sigue sin convencerse de la necesidad de re-estructurar la economía. Pero ahora que China ha superado a Estados Unidos en el consumo de la mayoría de los recursos básicos, eso comienza a cambiar, observa Brown en Plan B 2.0, libro que se produjo con extensos fondos de la Lannon Foundation y el Fondo de la ONU para la Población.

Entre comodidades básicas —cereales y carne entre alimentos, petróleo y carbón entre combustibles, y acero en la industria— China ya consume más que Estados Unidos en todos menos el petróleo. De carne, consume casi el doble —67 millones de toneladas contra 39 millones— y más que el doble del acero —258 millones de toneladas contra 104.

Estas cifras miden el consumo total. Pero ¿qué pasaría si China llegara al nivel de consumo por persona de Estados Unidos? Si la economía china sigue expandiendo al 8 por ciento al año, sus ingresos per cápita llegarán al nivel actual de Estados Unidos en 2031.

Si el consumo por persona de recursos en ese momento igualara el de Estados Unidos ahora, entonces su población proyectada de 1,45 mil millones consumiría dos tercios de la cosecha cereal mundial de hoy. El consumo chino del papel sería el doble de la producción global actual. Pondría en peligro los bosques de todo el planeta.

Si China llega a tener 3 coches por cada 4 habitantes, a la moda estadounidense actual, tendrá 1,1 mil millones de coches. Actualmente, en todo el mundo sólo hay 800 millones. China tendría que pavimentar un terreno igual a toda la área que dedica al cultivo de arroz para proporcionar calles, carreteras y parkings, para servir tal flota. Consumiría aquella flota 99 millones de barriles de petróleo por día. El mundo de hoy sólo produce 84 millones por día y probablemente no superará esa cifra.

El modelo económico occidental —basado en combustibles de fósil, el automóvil y el consumo masivo— no servirá para China. Si no sirve para China, tampoco servirá para India, que se calcula tendrá en 2031 una población más grande que la de China. Ni tampoco servirá para los 3 mil millones de personas que viven en los demás países en vías de desarrollo, y que sueñan el “sueño americano”.

En una economía mundial cada vez más integrada, en la que cada país compite con los demás por el mismo abastecimiento del petróleo, de cereales y del acero, el modelo económico que ahora prevalece tampoco servirá a los países industriales. China nos hace ver que los días de la economía antigua ya son contados.

Sostener nuestra civilización de principios del siglo XXI ya depende de mudar la estructura económica a un modelo de energías renovables, de re-uso y reciclaje y un sistema más diverso de transportes. Con el negocio de siempre —el Plan A— no podemos llegar a esa meta. Ya es hora de entrar en el Plan B, para contstuir una economía y un mundo nuevos.

Plan B tiene 3 componentes:
 Reestructurar la economía global para que pueda sostener la civilización.
 Un esfuerzo definitivo para erradicar la pobreza, estabilizar la población y restaurar la esperanza, necesaria para atraer la colaboración de los países en vías de desarrollo;
 Un esfuerzo sistemático de restaurar los sistemas naturales.

Se pueden ver rasgos de la economía nueva en los campos eólicos de Europa occidental, los techos solares de Japón, la flota de coches híbridos de Estados Unidos, en rápida expansión, los montes reforestados de Corea del Sur, y el tránsito de bicicletas en Amsterdam. Casi todo lo necesario para construir una economía capaz de sostener el progreso económico se está haciendo ya en algún país, o en varios.

Entre las fuentes nuevas de energía —el viento, paneles fotovoltaicos, el solar térmico, el geotérmico, hidrológico de pequeña escala, la biomasa— el viento se está estableciendo como fuente mayor enérgica. En Europa, líder mundial en desarrollar la energía eólica, unos 40 millones de personas derivan su electrícidad residencial de los campos eólicos. Según la Asociación Europea de Energía Eólica, en el año 2020, la mitad de la población regional —unos 195 millones de europeos— derivará su electricidad residencial del viento.

La energía eólica avanza rápidamente por 6 razones: es abundante, barata, inagotable, ampliamente distribuida, limpia y no hace daño al clima. Ninguna otra fuente de energía goza de esta combinación de características.

La clave para reducir el uso del petróleo y la emisión carbónica en la economía de combustibles para automóviles en Estados Unidos será el coche híbrido, que usa gasolina y electrícidad. El promedio de eficiencia de los coches vendidos el año pasado en Estados Unidos fue un rendimiento de 22 millas por galón (7,76 kilómetros por litro), comparado con las 55 millas por galón (19,46 kilómetros por litro) que alcanza el Toyota Prius. Si Estados Unidos decidiera reemplazar su flota entera de coches con híbridos petróleo-eléctricos supereficientes durante los próximos 10 años, por razones de seguridad petrolífera y estabilidad climática, podría reducir el uso de la gasolina por la mitad. No cambiaría ni la cantidad de coches ni de las millas conducidas, sólo exigiría la adopción de la tecnología más eficaz de propulsión de automóviles.

Además, existe la opción de añadir una batería extra, que potenciaría el uso de electricidad recargable por enchufe en viajes de corta distancia, como por ejemplo en viajes al trabajo o al mercado. Esto reduciría por otro 20% el uso estadounidense de gasolina, por una reducción total del 70%. Entonces, con la inversión para financiar la construcción de miles de campos eólicos, la red eléctrica de todo el país podría añadir cantidades de electricidad barata, los viajes cortos y eléctricos podrían reducir en gran parte las emisiones carbónicas y limitar la presión que impone Estados Unidos sobre los recursos petrolíferos del planeta.

Controlar la recarga de baterías con relojes que permitirían una recarga más concentrada durante las horas de baja demanda (entre la 1 y las 6 de la mañana) se compara con un sistema que valora la gasolina a $0,50 por galón. Además de ser una alternativa inagotable a la reserva menguante del petróleo, es también un recurso increíblemente barato.

Se necesita un esfuerzo colaborativo global para construir una economía que podrá sostener el progreso económico. Significa erradicar la pobreza y estabilizar la población —efectivamente resuscitando la esperanza de los pobres del planeta. Eliminar la pobreza acelera el progreso hacia familias reducidas. Y familias reducidas ayudan a superar la pobreza.

Los elementos principales del presupuesto para eliminar la pobreza son: inversión para universalizar la educación primaria, programas de comida escolar para los más pobres, ayuda médica básica al nivel de aldea, vacunas para las enfermedades de la niñez, servicios de salud reproductiva y de planificación familiar para todas las mujeres del mundo. En total, habría que dedicar unos $68 mil millones al año.

Ninguna estrategia para eliminar la pobreza tendrá éxito si los sistemas de apoyo medioambiental de una economía fracasan. Por eso, será necesario un presupuesto de recuperación medioambiental, para reestablecer las zonas de pesca, reforestar los bosques, eliminar el pasto excesivo, proteger la diversidad biológica y hacer subir la productividad hidrológica hasta estabilizar los niveles de agua subterránea y restaurar el volumen de los ríos. A escala global, estas medidas requieren gastos nuevos de $93 mil millones al año.

Los gastos necesarios para juntar las metas sociales con elementos de recuperación medioambiental en un presupuesto para el Plan B resultan ser de $161 mil millones al año. Es una inversión inmensa pero no se trata de un acto caritativo. Es una inversión para proteger el mundo que habitarán nuestros hijos.

Si no logramos construir una economía nueva antes de llegar la decadencia económica, no será por falta de recursos financieros, sino por devoción a prioridades obsoletas. El mundo ahora gasta $975 mil millones al año por razones militares. El presupuesto militar de Estados Unidos para el 2006 de $492 mil millones, que representa la mitad del total global, subvenciona en gran parte el desarrollo de nuevos armamentos. Desafortunadamente, esos armamentos hacen poco para frenar el terrorismo, además de no poder ni reforestar la Tierra ni estabilizar el clima.

Las amenazas militares del momento contra la seguridad nacional son débiles en comparación con las tendencias hacia la destrucción y las interrupciones medioambientales que amenazan la economía y la civilización del siglo XXI en sí. Amenazas nuevas requieren estrategias nuevas. Estas amenazas son: la degradación medioambiental, el cambio climático, la persistencia de la pobreza y la falta de esperanzas.

El presupuesto militar estadounidense está completamente fuera de lugar, frente a las amenazas contra nuestra civilización del siglo XXI. Si Estados Unidos financiera el presupuesto entero de $161 mil millones para el Plan B, mudando recursos de los $492 mil millones qeu gasta actualmente en armamentos, su presupuesto militar seguiría excediendo los de los demás miembros de la OTAN, más los de Rusia y de China, todos juntos.

Entre los recursos necesarios para construir una economía sustentora del progreso económico, ninguno es más escaso que el tiempo. El cambio climático se está acelerando hacia el punto de no volver. Es una tentación recalibrar el reloj, pero no podemos. Es la naturaleza que mide el tiempo.

Es la hora de decidir. Como las civilizaciones anteriores que se veían en decadencia medioambiental, podemos decidir: o seguir con los métodos de siempre, permitiendo que la economía global entre en fracaso, o elegir un Plan B, y construir la economía capaz de sostener nuestro progreso económico.

Es difícil expresar la gravedad de la situación y la importancia de la decisión que tomaremos. ¿Cómo se puede expresar la urgencia de actuar sin demoras? ¿Será ya tarde mañana?

De una manera u otra, esta generación decidirá. De eso no cabe duda. Pero nuestra decisión afectará la vida terrestre durante generaciones futuras.

Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2006 Earth Policy Institute

La contaminación atmosférica mata a tres veces más gente que los accidentes de tráfico

Bernie Fischlowitz-Roberts

Según la Organización Mundial de la Salud, tres millones de personas mueren cada año por los efectos de la contaminación atmosférica, tres veces el millón que mueren cada año en accidentes por carretera. Según relata un estudio publicado en The Lancet, en 2000, la contaminación atmosférica en Francia, Austria y Suiza, es responsable por más de 40 mil muertes al año en esos países. Acerca de la mitad de aquellas muertes pueden ligarse a la contaminación atmosférica de las emisiones de los vehículos.

En Estados Unidos, las muertes relacionadas con la contaminación atmosférica se cifran a 70 mil al año, comparado con las más de 40 mil causadas por accidentes de tráfico. La proporción de muertes relacionadas con la contaminación atmosférica es igual a la cifra de muertes por cáncer de mama y de próstata. Esta plaga de la ciudades tanto de los países en desarrollo como de los industriales amenaza la salud de mil millones de personas.

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