China Hace Necesario Re-evaluar el Futuro Económico Global

“Nuestra civilización global está ahora en un sendero económico que no puede sostenerse en sentido medioambiental, camino que nos lleva hacia la decadencia y posiblemente fracaso económicos.” Así dice Lester Brown en su libro nuevo, Plan B 2.0: Rescuing a Planet Under Stress and a Civlization in Trouble (revisión del libro editado en español bajo el título Salvar el planeta: Plan B: ecología para un mundo en peligro).

“Durante mucho tiempo, los científicos que estudian el medio ambiente han dicho que la economía global se está socavando por los efectos medioambientales de la actividad humana, incluidos los bosques reducidos, los desiertos crecientes, niveles de agua subterránea que bajan, tierras erosionadas, zonas de pesca en fracaso, temperaturas en aumento, y tormentas cada vez más destructivas”, dice Brown, fundador y presidente del Earth Policy Institute, organización independiente de investigación ecológica, basada en Washington, DC.

Por obvio que sea que ninguna sociedad puede sobrevivir el fracaso de sus sistemas de apoyo medioambiental, mucha gente sigue sin convencerse de la necesidad de re-estructurar la economía. Pero ahora que China ha superado a Estados Unidos en el consumo de la mayoría de los recursos básicos, eso comienza a cambiar, observa Brown en Plan B 2.0, libro que se produjo con extensos fondos de la Lannon Foundation y el Fondo de la ONU para la Población.

Entre comodidades básicas —cereales y carne entre alimentos, petróleo y carbón entre combustibles, y acero en la industria— China ya consume más que Estados Unidos en todos menos el petróleo. De carne, consume casi el doble —67 millones de toneladas contra 39 millones— y más que el doble del acero —258 millones de toneladas contra 104.

Estas cifras miden el consumo total. Pero ¿qué pasaría si China llegara al nivel de consumo por persona de Estados Unidos? Si la economía china sigue expandiendo al 8 por ciento al año, sus ingresos per cápita llegarán al nivel actual de Estados Unidos en 2031.

Si el consumo por persona de recursos en ese momento igualara el de Estados Unidos ahora, entonces su población proyectada de 1,45 mil millones consumiría dos tercios de la cosecha cereal mundial de hoy. El consumo chino del papel sería el doble de la producción global actual. Pondría en peligro los bosques de todo el planeta.

Si China llega a tener 3 coches por cada 4 habitantes, a la moda estadounidense actual, tendrá 1,1 mil millones de coches. Actualmente, en todo el mundo sólo hay 800 millones. China tendría que pavimentar un terreno igual a toda la área que dedica al cultivo de arroz para proporcionar calles, carreteras y parkings, para servir tal flota. Consumiría aquella flota 99 millones de barriles de petróleo por día. El mundo de hoy sólo produce 84 millones por día y probablemente no superará esa cifra.

El modelo económico occidental —basado en combustibles de fósil, el automóvil y el consumo masivo— no servirá para China. Si no sirve para China, tampoco servirá para India, que se calcula tendrá en 2031 una población más grande que la de China. Ni tampoco servirá para los 3 mil millones de personas que viven en los demás países en vías de desarrollo, y que sueñan el “sueño americano”.

En una economía mundial cada vez más integrada, en la que cada país compite con los demás por el mismo abastecimiento del petróleo, de cereales y del acero, el modelo económico que ahora prevalece tampoco servirá a los países industriales. China nos hace ver que los días de la economía antigua ya son contados.

Sostener nuestra civilización de principios del siglo XXI ya depende de mudar la estructura económica a un modelo de energías renovables, de re-uso y reciclaje y un sistema más diverso de transportes. Con el negocio de siempre —el Plan A— no podemos llegar a esa meta. Ya es hora de entrar en el Plan B, para contstuir una economía y un mundo nuevos.

Plan B tiene 3 componentes:
 Reestructurar la economía global para que pueda sostener la civilización.
 Un esfuerzo definitivo para erradicar la pobreza, estabilizar la población y restaurar la esperanza, necesaria para atraer la colaboración de los países en vías de desarrollo;
 Un esfuerzo sistemático de restaurar los sistemas naturales.

Se pueden ver rasgos de la economía nueva en los campos eólicos de Europa occidental, los techos solares de Japón, la flota de coches híbridos de Estados Unidos, en rápida expansión, los montes reforestados de Corea del Sur, y el tránsito de bicicletas en Amsterdam. Casi todo lo necesario para construir una economía capaz de sostener el progreso económico se está haciendo ya en algún país, o en varios.

Entre las fuentes nuevas de energía —el viento, paneles fotovoltaicos, el solar térmico, el geotérmico, hidrológico de pequeña escala, la biomasa— el viento se está estableciendo como fuente mayor enérgica. En Europa, líder mundial en desarrollar la energía eólica, unos 40 millones de personas derivan su electrícidad residencial de los campos eólicos. Según la Asociación Europea de Energía Eólica, en el año 2020, la mitad de la población regional —unos 195 millones de europeos— derivará su electricidad residencial del viento.

La energía eólica avanza rápidamente por 6 razones: es abundante, barata, inagotable, ampliamente distribuida, limpia y no hace daño al clima. Ninguna otra fuente de energía goza de esta combinación de características.

La clave para reducir el uso del petróleo y la emisión carbónica en la economía de combustibles para automóviles en Estados Unidos será el coche híbrido, que usa gasolina y electrícidad. El promedio de eficiencia de los coches vendidos el año pasado en Estados Unidos fue un rendimiento de 22 millas por galón (7,76 kilómetros por litro), comparado con las 55 millas por galón (19,46 kilómetros por litro) que alcanza el Toyota Prius. Si Estados Unidos decidiera reemplazar su flota entera de coches con híbridos petróleo-eléctricos supereficientes durante los próximos 10 años, por razones de seguridad petrolífera y estabilidad climática, podría reducir el uso de la gasolina por la mitad. No cambiaría ni la cantidad de coches ni de las millas conducidas, sólo exigiría la adopción de la tecnología más eficaz de propulsión de automóviles.

Además, existe la opción de añadir una batería extra, que potenciaría el uso de electricidad recargable por enchufe en viajes de corta distancia, como por ejemplo en viajes al trabajo o al mercado. Esto reduciría por otro 20% el uso estadounidense de gasolina, por una reducción total del 70%. Entonces, con la inversión para financiar la construcción de miles de campos eólicos, la red eléctrica de todo el país podría añadir cantidades de electricidad barata, los viajes cortos y eléctricos podrían reducir en gran parte las emisiones carbónicas y limitar la presión que impone Estados Unidos sobre los recursos petrolíferos del planeta.

Controlar la recarga de baterías con relojes que permitirían una recarga más concentrada durante las horas de baja demanda (entre la 1 y las 6 de la mañana) se compara con un sistema que valora la gasolina a $0,50 por galón. Además de ser una alternativa inagotable a la reserva menguante del petróleo, es también un recurso increíblemente barato.

Se necesita un esfuerzo colaborativo global para construir una economía que podrá sostener el progreso económico. Significa erradicar la pobreza y estabilizar la población —efectivamente resuscitando la esperanza de los pobres del planeta. Eliminar la pobreza acelera el progreso hacia familias reducidas. Y familias reducidas ayudan a superar la pobreza.

Los elementos principales del presupuesto para eliminar la pobreza son: inversión para universalizar la educación primaria, programas de comida escolar para los más pobres, ayuda médica básica al nivel de aldea, vacunas para las enfermedades de la niñez, servicios de salud reproductiva y de planificación familiar para todas las mujeres del mundo. En total, habría que dedicar unos $68 mil millones al año.

Ninguna estrategia para eliminar la pobreza tendrá éxito si los sistemas de apoyo medioambiental de una economía fracasan. Por eso, será necesario un presupuesto de recuperación medioambiental, para reestablecer las zonas de pesca, reforestar los bosques, eliminar el pasto excesivo, proteger la diversidad biológica y hacer subir la productividad hidrológica hasta estabilizar los niveles de agua subterránea y restaurar el volumen de los ríos. A escala global, estas medidas requieren gastos nuevos de $93 mil millones al año.

Los gastos necesarios para juntar las metas sociales con elementos de recuperación medioambiental en un presupuesto para el Plan B resultan ser de $161 mil millones al año. Es una inversión inmensa pero no se trata de un acto caritativo. Es una inversión para proteger el mundo que habitarán nuestros hijos.

Si no logramos construir una economía nueva antes de llegar la decadencia económica, no será por falta de recursos financieros, sino por devoción a prioridades obsoletas. El mundo ahora gasta $975 mil millones al año por razones militares. El presupuesto militar de Estados Unidos para el 2006 de $492 mil millones, que representa la mitad del total global, subvenciona en gran parte el desarrollo de nuevos armamentos. Desafortunadamente, esos armamentos hacen poco para frenar el terrorismo, además de no poder ni reforestar la Tierra ni estabilizar el clima.

Las amenazas militares del momento contra la seguridad nacional son débiles en comparación con las tendencias hacia la destrucción y las interrupciones medioambientales que amenazan la economía y la civilización del siglo XXI en sí. Amenazas nuevas requieren estrategias nuevas. Estas amenazas son: la degradación medioambiental, el cambio climático, la persistencia de la pobreza y la falta de esperanzas.

El presupuesto militar estadounidense está completamente fuera de lugar, frente a las amenazas contra nuestra civilización del siglo XXI. Si Estados Unidos financiera el presupuesto entero de $161 mil millones para el Plan B, mudando recursos de los $492 mil millones qeu gasta actualmente en armamentos, su presupuesto militar seguiría excediendo los de los demás miembros de la OTAN, más los de Rusia y de China, todos juntos.

Entre los recursos necesarios para construir una economía sustentora del progreso económico, ninguno es más escaso que el tiempo. El cambio climático se está acelerando hacia el punto de no volver. Es una tentación recalibrar el reloj, pero no podemos. Es la naturaleza que mide el tiempo.

Es la hora de decidir. Como las civilizaciones anteriores que se veían en decadencia medioambiental, podemos decidir: o seguir con los métodos de siempre, permitiendo que la economía global entre en fracaso, o elegir un Plan B, y construir la economía capaz de sostener nuestro progreso económico.

Es difícil expresar la gravedad de la situación y la importancia de la decisión que tomaremos. ¿Cómo se puede expresar la urgencia de actuar sin demoras? ¿Será ya tarde mañana?

De una manera u otra, esta generación decidirá. De eso no cabe duda. Pero nuestra decisión afectará la vida terrestre durante generaciones futuras.

Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2006 Earth Policy Institute

China se acerca a Estados Unidos como primer consumidor mundial

Lester R. Brown

Aunque Estados Unidos ha consumido durante décadas la parte más grande de los recursos mundiales, la situación se está cambiando con rapidez, según los grandes pasos que da la economía china hacia adelante, superando Estados Unidos en el consumo de un recurso tras otro.

Entre los cinco recursos básicos de alimentación, energía e industria —cereales y carne, petróleo, carbón, y acero— el consumo de la China ya ha eclipsado el de Estados Unidos, menos el del petróleo. China ha tomado gran ventaja en uso de cereales, consumiendo 382 millones de toneladas, contra los 278 millones de toneladas que consumió Estados Unidos el año pasado. Entre los tres grandes cereales, el país más poblado del mundo es también el primero en consumo de trigo y de arroz, cediendo la ventaja a Estados Unidos sólo en el uso del maíz.

Aunque sea un elemento definitivo de la vida estadounidense el comer hamburguesas, el consumo chino de 64 toneladas de carne en 2004 ha superado ya por mucho las 38 toneladas consumidas en Estados Unidos. Mientras el consumo estadounidense de carne se distribuye más o menos igualmente entre ternera, cerdo y aves de corral, en la China domina definitivamente el cerdo. De hecho, la mitad de todos los cerdos del mundo se encuentran en la China.

En cuanto al acero, señal clave del desarrollo industrial, China ha aumentado su consumo de forma impresionante y ahora está a un nivel de más de dos veces el consumo de Estados Unidos: 258 millones de toneladas contra 104 millones de toneladas cada uno en 2003. Con la urbanización de la población china y el comienzo de la fase constructora del desarrollo económico, que ha traído la construcción de miles de fábricas y bloques de apartamentos y de despachos rascacielos, el consumo del acero ha aumentado hasta niveles que no se han visto en ningún otro país. ( Véase los datos: http://www.earth-policy.org/Updates/Update45_data.htm )

Respecto al consumo del petróleo, Estados Unidos sigue como líder global establecido, su consumo el triple del de China—unos 20,4 millones de barriles por día, comparado con los 6,5 millones de barriles, en el 2004. Pero mientras subía el uso del petróleo en Estados Unidos por un 15 por ciento entre 1994 y 2004, el uso del nuevo gigante industrial llegó a duplicarse, y más. Eclipsando ya a Japón, ahora la China consume más petróleo que todos los países menos Estados Unidos.

Fijarse en el uso de energía en China también significa mirar bien el carbón, que abastece casi dos tercios de su demanda enérgica. En esto, el consumo chino de 800 millones de toneladas fácilmente supera las 574 millones de toneladas quemadas por Estados Unidos. Su uso del carbón superando tanto al de Estados Unidos, y su consumo del petróleo y del gas natural aumentando con rapidez, sólo es cuestión de tiempo el asumir China el título de primer emisor mundial del carbón. Pronto tendrá el mundo dos grandes perturbadores climáticos.

Además del acero, China también es el líder en el uso de otros metales, como el aluminio y el cobre. No sólo ha superado a Estados Unidos en el uso de estos materiales, sino que también incrementa la diferencia, dejando a Estados Unidos en un segundo lugar bastante lejano.

China dobla el uso estadounidense de otra materia clave, los fertilizantes —principalmente nitratos y potash—, usando 41,2 millones de toneladas contra las 19,2 millones de Estados Unidos en 2004. China es ya por mucho el líder mundial en el uso de nutrientes para alimentar la cosecha agrícola.

La economía consumista china ha visto grandes subidas en la venta de casi todos los productos, desde aparatos electrónicos hasta los automóviles. Este crecimiento explosivo se ve más fácilmente que en ningún otro sector en la venta de aparatos electrónicos. En 1996, China gozaba de 7 millones de teléfonos móviles, y Estados Unidos 44 millones. Al llegar el año 2003, China ya había subido increíblemente a unos 269 millones de móviles, comparados con los 159 millones de Estados Unidos. En efecto, China está pasando de la fase de desarrollo comunicativo en la que prevalecen los teléfonos fijos, entregándose directamente al teléfono móvil.

También coge fuerza el uso del ordenador personal en China. Tras un comienzo lento, el número de ordenadores personales ha saltado a unos 36 millones en 2003, comparados con 190 millones en Estados Unidos. Como el número de ordenadores se está doblando cada 28 meses, pronto la China, país de 1,3 mil millones de habitantes, superará a Estados Unidos, con población de 297 millones.

Hace ya tiempo que China se adelantado a Estados Unidos en aparatos domésticos, como la televisión y el frigorífico. Al entrar el año 2000, por ejemplo, las 374 millones de televisiones que había en China ya superaban por mucho a las 243 millones de Estados Unidos. La producción china del frigorífico, el aparato doméstico más caro, superó la de Estados Unidos en el año 2000.

Entre los productos consumidores principales, China va detrás de Estados Unidos sólo en automóviles. Al entrar 2003, tenía 24 millones de automóviles, apenas el 10 por ciento de los 226 millones que corren por las carreteras estadounidenses. Sin embargo, con un crecimiento de 100 por ciento en sólo dos años, la flota china se aumenta rápidamente.

Pero la carrera no se decide todavía. Con ingresos anuales per cápita de $5.300, sólo la séptima parte de los $38.000 medianos de Estados Unidos, la China tendrá que correr mucho más terreno para llegar al nivel per cápita de consumo que hay en Estados Unidos. Por ejemplo, a pesar de la gran ventaja total china de consumo de carne, el consumo per cápita sólo llega a 49 kilogramos (108 libras), comparados con 127 kilogramos (279 libras) en Estados Unidos. Mientras suben los sueldos chinos a una velocidad récord mundial, su consumo de alimentos, energía, recursos crudos y productos comerciales también van subiendo.

En este momento, China importa grandes cantidades de cereales, de soja, de hierro, aluminio, cobre, platino, fosfatos, potash, petróleo y gas natural, productos silvestres de leña y papel, y el algodón necesario para abastecer una industria textil que domina el mercado mundial. Estas importaciones masivas han instalado a China en el centro del mercado mundial de recursos crudos. Su apetito voraz por estos materiales no sólo estimula una subida en los precios de mercancías sino también los gastos de envío por mar.

La necesidad que tiene este nuevo gigante industrial por recursos crudos y energía está definiendo su política exterior y su planificación en términos de seguridad. Relaciones estratégicas con países ricos en recursos como Brasil, Kazakhstan, Rusia, Indonesia y Australia, se orientan hacia contratos de largo plazo para abastecer la demanda china en petróleo, gas natural, hierro, bauxite y leña. Estos lazos estratégicos que ahora forma la China se ven como contrapeso bienvenido a la influencia estadounidense en países como el Brasil.

El eclipse chino de Estados Unidos como primer consumidor mundial debería verse como otro paso clave en su evolución hacia el estatus de líder mundial económico. Sus ahorros domésticos récord y un superávit comercial con Estados Unidos son sólo dos de las pruebas visibles de su fuerza económica. Ahora es la China, además de Japón, que está comprando los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que posiblitan para Estados Unidos el déficit fiscal más grande de la historia.

Estados Unidos, nación endeudada líder del mundo, ahora depende extensamente del capital chino para mantener una déuda en expansión rápida. Si la China decide en algún momento invertir su superávit capital en otra cosa, o en proyectos e inversiones interiores o en el desarrollo del petróleo, gas natural, y recursos minerales en otra región del planeta, la economía estadounidense sufrirá una crisis.

China ya no es sólo un país en desarrollo. Es un superpoder económico emergente, que está haciendo historia económica. Si el último siglo ha sido el de América, éste podrá ser el de la China.

Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2005 Earth Policy Institute

Hay que reducir la economía burbuja antes de que se reviente

Lester R. Brown

“Estamos creando una economía de burbuja-una economía cuya producción parece falsamente hinchada por el abuso del capital natural de la Tierra,” dice Lester R. Brown en su libro nuevo, PLAN B: RESCUING A PLANET UNDER STRESS AND A CIVILIZATION IN TROUBLE (Disponible gratis en formato PDF: http://www.earth-policy.org/Books/index.htm)

“Cada año la burbuja crece, mientras exigimos cada vez más de la Tierra. El problema para esta generación es la reducción de la burbuja económica global, antes de que se estalle,” dice Brown, Presidente y Fundador del Earth Policy Institute, organización de investigación independiente, en Washington, D.C.

Durante la mayoría de la historia humana, vivimos de la cosecha sostenible de la Tierra-el interés de su dotación natural. Pero ahora estamos consumiendo la dotación en sí. Nuestra producción económica corriente se basa en parte en el hábito de cortar árboles antes de que puedan crecer, de pacer demasiado los terrenos de pasto y convertirlos en desierto, de sacarles demasiado agua de las reservas naturales, y de secar los ríos. Sobre mucho del terreno en cultivo, la erosión terrenal excede la formación de tierra nueva-privando la tierra de su fertilidad inherente. Sacamos peces del océano antes de que puedan reproducir su población.

Seguir leyendo “Hay que reducir la economía burbuja antes de que se reviente”

La población creciente conduce al hambre terrenal

Janet Larsen

Desde el comienzo de la agricultura antigua hasta mediados del siglo XX, las expansiones en la producción alimentaria mundial han provenido de expansiones del terreno agrícola. Entre 1950 y 1981, el área de cultivo cereal expandió de 587 millones de hectáreas al máximo histórico de 732 millones de hectáreas. (1 hectárea = 2,47 acres.) Antes del 2000, había bajado a 656 millones de hectáreas. Mientras tanto, la población expandiendo de 2,5 mil millones en 1950 a 6,1 mil millones en 2000, el área de cultivo por individuo se redujo de 0,23 a 0,11 hectáreas-la mitad del área del lote para una casa familiar en los suburbios de Estados Unidos.

Es poco probable que se expanderá mucho el área mundial de cultivo cereal, si es que expande, durante el próximo medio siglo. Gracias a los precios bajos para cereales en los años recientes, algunos agricultores han dejado las tierras margenales, mientras otros han abandonado campos degradados. Además, la agricultura en sí ha perdido millones de hectáreas de tierra de cultivo, bajo el pavimento de la urbanización excesiva.

Seguir leyendo “La población creciente conduce al hambre terrenal”

El mundo elige la bicicleta por movilidad y ejercicio

VENTAS DE BICICLETAS SUPERAN 100 MILLONES EN 2000 
Lester R. Brown y Janet Larsen

En el año 2000, la producción mundial de bicicletas subió a unos 101 millones, más de dos veces los 41 millones de coches producidos. La venta de bicicletas están subiendo muchísimo, porque ofrecen movilidad accesible para mil millones de personas, mejoran la salud física y alivian la congestión del tránsito, y no contaminan el aire ni emiten dióxido de carbono, que desbarata el clima.

Hace medio siglo, se esperaba que la producción de automóviles sobrepasaría la de bicicletas en un plazo corto. De hecho, antes de 1965, la producción de coches, que había crecido rápidamente desde la Segunda Guerra Mundial, estaba a punto de sobrepasar la producción de automóviles. Pero nunca llegó a hacerlo. Preocupaciones crecientes con el medio ambiente retardaron el crecimiento en la producción de coches y aceleraron la de bicicletas. Entre 1969 y 1970, el año del primer Día de la Tierra, la venta de bicicletas saltó de 25 millones a 36 millones.

Justo después del primer Día de la Tierra, los dos choques al precio del petróleo de los 1970 subrayaron los riesgos de una movilidad que depende del petróleo. La venta de automóviles se mantenía alrededor de 30 millones de 1973 a 1983. La venta de bicicletas, por otra parte, saltó de 52 millones a 74 millones.

La atracción principal de la bicicleta es un precio bajo. Mientras un coche cuesta 100 veces más, la bicicleta ofrece movilidad a mil millones de personas que no pueden hacer el gasto para un coche. El acceso común a la bicicleta atrajo a 960 millones de compradores durante los 1990, comparado con 370 millones para el coche.

La bicicleta también reduce la cantidad de tierra que necesita pavimento. Seis bicicletas normalmente ocupan el espacio callejero de un coche. En cuanto al estacionamiento, la ventaja es aún más notable, con 20 bicicletas ocupando el espacio reservado por un coche.

Mientras se expandía el número de coches en el mundo, y mientras la gente se mudaba a manadas a las ciudades, la congestión del tránsito cada vez peor demostraba el conflicto fundamental entre la ciudad y el automóvil. En Londres, hoy en día, la velocidad mediana de un coche es más o menos igual a la de un carruaje con caballos hace un siglo. Cada año, el conductor ordinario de Bangkok gasta el equivalente de 44 días laborales parado en su coche. En un momento clave, más coches significa menos movilidad. Otra atracción de la bicicleta es que no contribuye a la contaminación atmosférica que devora 3 millones de vidas al año.

Durante las últimas décadas, los países densamente poblados de Europa norteña han eligido la bicicleta para aliviar la congestión del tránsito y para reducir la contaminación atmosférica. En Estocolmo, una de las ciudades más ricas del mundo, el uso del coche ha bajado durante los últimos años. Los ferrocarriles y los autobuses se conectan cada vez más con rutas para bicicletas. En las zonas urbanas de Suecia, más o menos el 10 por ciento de todos los viajes se toman por bicicleta, un número semejante al uso de del transporte público. Casi el 40 por ciento del transporte es a pie. Sólo 36 por ciento es por coche.

En los Países Bajos, la bicicleta forma casi la mitad de todo transporte en unas ciudades. Rutas y caminos extensivos para bicicletas en los Países Bajos (casi 19.000 kilómetros) y en Alemania (más de 31.000 kilómetros) conectan zonas rurales con zonas urbanas. Estas redes ofrecen al ciclista derecho de vía especial, facilitando viajes más seguros, con menos competencia directa con coches y camiones. En Copenhague, la tercera parte de la población viaja diariamente al trabajo en bicicleta. Antes de 2005, el programa innovador de bicicletas públicas de Copenhague ofrecerá 3 mil bicicletas por uso gratis dentro de la ciudad. Se espera que el uso de la bicicleta allí seguirá creciendo mientras los planeadores urbanos suben los precios ya altos de estacionar coches por un 3 por ciento al año durante los próximos 15 años, imponen altos impuestos de combustible y precios de registro más altos, enfocando el desarrollo futuro alrededor de los ferrocarriles.

En muchas ciudades de Etados Unidos, la bicicleta ofrece una movilidad que el coche no puede igualar. Más de 80 por ciento de todos los departamentos urbanos de policía ahora despachan parte de su fuerza en bicicleta. Policías en bicicleta normalmente llegan al sitio de un crimen antes de los que llegan en coche, deteniendo 50 por ciento más sospechosos al día. Para directores urbanos, que suelen tener sensibilidades monetarias, el costo bajo de operar una bicicleta con la alta productividad de un policía que la usa es una fórmula seductora.

Servicios urbanos de mensajeros en bicicleta se han vuelto comunes en grandes ciudades. Para empresas que hacen su marketing a través del Internet, una entrega rápida trae más clientes. En una ciudad como Nueva York, donde estos servicios crean gran potencial para los mensajeros a bicicleta, se calcula que unas 300 empresas de mensajeros a bicicleta compiten por unos $700 millones en negocios al año.

La escasez de tierra disponible también empuja el mundo hacia la bicicleta, especialmente en Asia, tan espesamente poblada, donde la mitad de la humanidad vive. En Japón, densamente poblado y rico, la bicicleta hace un papel estratégico. En Tokyo, donde el 90 por ciento de los trabajadores viajan por ferrocarril, el 30 por ciento utiliza bicicleta para llegar a su estación de trenes.

Cuando el gobierno chino declaró en 1994 que iba a desarrollar un sistema de transporte basado en el automóvil, el plan se vio opuesto por un grupo de científicos eminentes, que produjeron un informe que indicó varias razones por las cuales tal sistema fracasaría. La primera razón fue que China no tenía la tierra necesaria-para construír las calles, las carreteras y los parkings-para soportar tantos automóviles y a la vez alimentar a su población. Los científicos sugirieron a cambio un sistema de transporte basado en los ferrocarriles y en la bicicleta.

Aunque algunas ciudades de China, como Beijing y Shanghai, ahora limitan el uso de la bicicleta, a favor del coche, la posesión de bicicletas en todo el país sigue subiendo. La posesión de automóviles se mide por millones, pero la posesión de bicicletas se mide por cientos de millones.

La bicicleta también se usa para transportar mercancías. En la Africa rural, donde la mujer utiliza la bicicleta para transportar bienes agrícolas al mercado, la expansión resultante del mercado ha aumentado la producción agrícola. En Ghana, la bicicleta ayuda a los educadores en asuntos del SIDA alcanzar a 50 por ciento más gente que los que van a pie.

Durante décadas, Estados Unidos dejó al lado la bicicleta en el planeamiento de sistemas de transporte, y los fondos federales se dirigían casi exclusivamente a la construcción de carreteras. Esto empezó a cambiar en 1991, cuando el Congreso pasó legislación pionera reconociendo el papel de la bicicleta en el desarrollo de sistemas de transporte, exigiendo de cada estado un coordinador de bicicletas. Entre 1992 y 1997, más de $1 billón de fondos federales se invirtieron en infraestructura para la bicicleta. En New Jersey, esto se traduce como una red estatal de 800 millas de senderos para bicicletas.

Esta nueva devoción federal ayudó a elevar la venta de bicicletas en Estados Unidos de 15 millones en 1991 a 21 millones en 2000. Cuando el Presidente Clinton firmó el Acto de Igualdad en el Transporte para el Siglo XXI en 1998, abrió el camino para más inclusión de la bicicleta en el planeamiento de transportes.

La bicicleta está ganando en atracción en los países industrializados, porque proporciona ejercicio. Con la mitad, o más, de la población adulta viviendo sobrepeso en países como Estados Unidos, Rusia, Alemania y el Reino Unido, la obesidad es una de los problemas de salud pública más importantes del mundo. En Estados Unidos, muertes relacionadas con la obesidad ahora se suman a unas 300.000 al año, rápidamente acercándose a las 420.000 relacionadas con cigarrillos.

El papel de la bicicleta en el sistema mundial de transporte se aumenta. No sólo ofrece una movilidad a precio bajo, sino que también proporciona más movilidad en las ciudades que el automóvil. Como ofrece movilidad y ejercicio, sin contaminar el aire ni desbaratar el clima del planeta, y como es económico en su uso de espacio, la bicicleta ahora está surgiendo como el vehículo de transporte del futuro.

Véase datos y diagrama

Publicación inicial (inglés): 17 julio 2002
(http://www.earth-policy.org/plan_b_updates/2002/update13)
Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2002 Earth Policy Institute
Traducción por Joseph Robertson