El alba de la época Antropocena

El ser humano se ha vuelto tan influyente en los proceso naturales que los científicos ahora temen que la naturaleza ha perdido capacidades vitales de resistencia

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En una reunión de científicos europeos, en Estocolmo, el hombre que inventó el término ‘antropoceno’ para describir una nueva época geológica—en la que la influencia humana domina los proceso naturales—ha anunciado que el término ahora se está aplicando desde múltiples campos de estudio. La importancia real del término es que la información ecológica es cada vez más imprescindible para poder llevar a cabo las ambiciones humanas de una forma responsable y sostenible.

The Financial Times, de Londres, ahora informa que “The EuroScience forum in Stockholm heard on Thursday that climate change was the most obvious of a complex range of man-made effects that is rapidly changing the physics, chemistry and biology of the planet.” [En el foro EuroScience, en Estocolmo, el jueves pasado, escucharon que el cambio climático era el más obvio de un complejo tejido de efectos de la actividad humana, que están cambiando rápidamente la física, la química y la biología del planeta.”] Otros efectos tendrán que ver con la resistencia de la cosecha, fertilidad de la tierra, elasticidad de habitat vital para especies de sustento.

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Plan B: Plan para la esperanza

Lester R. Brown

Aun dados los retos extraordinarios que se nos enfrentan, hay muchas razones por las que tener esperanzas. Primero, casi todas las tendencias hacia la destrucción medioambiental son creaciones humanas. Todos los problemas que se nos presentan pueden resolverse con tecnologías ya existentes. Y casi todo lo necesario para guiar la economía mundial a un camino ecológicamente sostenible ya se ha probado en un país, o en varios.

Vemos componentes del Plan B —la alternativa al método de siempre— en tecnologías nuevas que han entrado ya en el mercado. Por ejemplo, en el sector enérgico, una turbina eólica de diseño avanzado puede producir tanta energía como un pozo petrolífero. Unos ingenieros japoneses han diseñado un frigorífico de vacío sellado que sólo usa la octava parte de la electricidad que usaban los que se vendían hace 10 años. Automóviles híbridos gasoeléctricos, que llegan a 55 millas por galón, gozan de dos veces la eficiencia del coche medio ahora en función.

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China Hace Necesario Re-evaluar el Futuro Económico Global

“Nuestra civilización global está ahora en un sendero económico que no puede sostenerse en sentido medioambiental, camino que nos lleva hacia la decadencia y posiblemente fracaso económicos.” Así dice Lester Brown en su libro nuevo, Plan B 2.0: Rescuing a Planet Under Stress and a Civlization in Trouble (revisión del libro editado en español bajo el título Salvar el planeta: Plan B: ecología para un mundo en peligro).

“Durante mucho tiempo, los científicos que estudian el medio ambiente han dicho que la economía global se está socavando por los efectos medioambientales de la actividad humana, incluidos los bosques reducidos, los desiertos crecientes, niveles de agua subterránea que bajan, tierras erosionadas, zonas de pesca en fracaso, temperaturas en aumento, y tormentas cada vez más destructivas”, dice Brown, fundador y presidente del Earth Policy Institute, organización independiente de investigación ecológica, basada en Washington, DC.

Por obvio que sea que ninguna sociedad puede sobrevivir el fracaso de sus sistemas de apoyo medioambiental, mucha gente sigue sin convencerse de la necesidad de re-estructurar la economía. Pero ahora que China ha superado a Estados Unidos en el consumo de la mayoría de los recursos básicos, eso comienza a cambiar, observa Brown en Plan B 2.0, libro que se produjo con extensos fondos de la Lannon Foundation y el Fondo de la ONU para la Población.

Entre comodidades básicas —cereales y carne entre alimentos, petróleo y carbón entre combustibles, y acero en la industria— China ya consume más que Estados Unidos en todos menos el petróleo. De carne, consume casi el doble —67 millones de toneladas contra 39 millones— y más que el doble del acero —258 millones de toneladas contra 104.

Estas cifras miden el consumo total. Pero ¿qué pasaría si China llegara al nivel de consumo por persona de Estados Unidos? Si la economía china sigue expandiendo al 8 por ciento al año, sus ingresos per cápita llegarán al nivel actual de Estados Unidos en 2031.

Si el consumo por persona de recursos en ese momento igualara el de Estados Unidos ahora, entonces su población proyectada de 1,45 mil millones consumiría dos tercios de la cosecha cereal mundial de hoy. El consumo chino del papel sería el doble de la producción global actual. Pondría en peligro los bosques de todo el planeta.

Si China llega a tener 3 coches por cada 4 habitantes, a la moda estadounidense actual, tendrá 1,1 mil millones de coches. Actualmente, en todo el mundo sólo hay 800 millones. China tendría que pavimentar un terreno igual a toda la área que dedica al cultivo de arroz para proporcionar calles, carreteras y parkings, para servir tal flota. Consumiría aquella flota 99 millones de barriles de petróleo por día. El mundo de hoy sólo produce 84 millones por día y probablemente no superará esa cifra.

El modelo económico occidental —basado en combustibles de fósil, el automóvil y el consumo masivo— no servirá para China. Si no sirve para China, tampoco servirá para India, que se calcula tendrá en 2031 una población más grande que la de China. Ni tampoco servirá para los 3 mil millones de personas que viven en los demás países en vías de desarrollo, y que sueñan el “sueño americano”.

En una economía mundial cada vez más integrada, en la que cada país compite con los demás por el mismo abastecimiento del petróleo, de cereales y del acero, el modelo económico que ahora prevalece tampoco servirá a los países industriales. China nos hace ver que los días de la economía antigua ya son contados.

Sostener nuestra civilización de principios del siglo XXI ya depende de mudar la estructura económica a un modelo de energías renovables, de re-uso y reciclaje y un sistema más diverso de transportes. Con el negocio de siempre —el Plan A— no podemos llegar a esa meta. Ya es hora de entrar en el Plan B, para contstuir una economía y un mundo nuevos.

Plan B tiene 3 componentes:
 Reestructurar la economía global para que pueda sostener la civilización.
 Un esfuerzo definitivo para erradicar la pobreza, estabilizar la población y restaurar la esperanza, necesaria para atraer la colaboración de los países en vías de desarrollo;
 Un esfuerzo sistemático de restaurar los sistemas naturales.

Se pueden ver rasgos de la economía nueva en los campos eólicos de Europa occidental, los techos solares de Japón, la flota de coches híbridos de Estados Unidos, en rápida expansión, los montes reforestados de Corea del Sur, y el tránsito de bicicletas en Amsterdam. Casi todo lo necesario para construir una economía capaz de sostener el progreso económico se está haciendo ya en algún país, o en varios.

Entre las fuentes nuevas de energía —el viento, paneles fotovoltaicos, el solar térmico, el geotérmico, hidrológico de pequeña escala, la biomasa— el viento se está estableciendo como fuente mayor enérgica. En Europa, líder mundial en desarrollar la energía eólica, unos 40 millones de personas derivan su electrícidad residencial de los campos eólicos. Según la Asociación Europea de Energía Eólica, en el año 2020, la mitad de la población regional —unos 195 millones de europeos— derivará su electricidad residencial del viento.

La energía eólica avanza rápidamente por 6 razones: es abundante, barata, inagotable, ampliamente distribuida, limpia y no hace daño al clima. Ninguna otra fuente de energía goza de esta combinación de características.

La clave para reducir el uso del petróleo y la emisión carbónica en la economía de combustibles para automóviles en Estados Unidos será el coche híbrido, que usa gasolina y electrícidad. El promedio de eficiencia de los coches vendidos el año pasado en Estados Unidos fue un rendimiento de 22 millas por galón (7,76 kilómetros por litro), comparado con las 55 millas por galón (19,46 kilómetros por litro) que alcanza el Toyota Prius. Si Estados Unidos decidiera reemplazar su flota entera de coches con híbridos petróleo-eléctricos supereficientes durante los próximos 10 años, por razones de seguridad petrolífera y estabilidad climática, podría reducir el uso de la gasolina por la mitad. No cambiaría ni la cantidad de coches ni de las millas conducidas, sólo exigiría la adopción de la tecnología más eficaz de propulsión de automóviles.

Además, existe la opción de añadir una batería extra, que potenciaría el uso de electricidad recargable por enchufe en viajes de corta distancia, como por ejemplo en viajes al trabajo o al mercado. Esto reduciría por otro 20% el uso estadounidense de gasolina, por una reducción total del 70%. Entonces, con la inversión para financiar la construcción de miles de campos eólicos, la red eléctrica de todo el país podría añadir cantidades de electricidad barata, los viajes cortos y eléctricos podrían reducir en gran parte las emisiones carbónicas y limitar la presión que impone Estados Unidos sobre los recursos petrolíferos del planeta.

Controlar la recarga de baterías con relojes que permitirían una recarga más concentrada durante las horas de baja demanda (entre la 1 y las 6 de la mañana) se compara con un sistema que valora la gasolina a $0,50 por galón. Además de ser una alternativa inagotable a la reserva menguante del petróleo, es también un recurso increíblemente barato.

Se necesita un esfuerzo colaborativo global para construir una economía que podrá sostener el progreso económico. Significa erradicar la pobreza y estabilizar la población —efectivamente resuscitando la esperanza de los pobres del planeta. Eliminar la pobreza acelera el progreso hacia familias reducidas. Y familias reducidas ayudan a superar la pobreza.

Los elementos principales del presupuesto para eliminar la pobreza son: inversión para universalizar la educación primaria, programas de comida escolar para los más pobres, ayuda médica básica al nivel de aldea, vacunas para las enfermedades de la niñez, servicios de salud reproductiva y de planificación familiar para todas las mujeres del mundo. En total, habría que dedicar unos $68 mil millones al año.

Ninguna estrategia para eliminar la pobreza tendrá éxito si los sistemas de apoyo medioambiental de una economía fracasan. Por eso, será necesario un presupuesto de recuperación medioambiental, para reestablecer las zonas de pesca, reforestar los bosques, eliminar el pasto excesivo, proteger la diversidad biológica y hacer subir la productividad hidrológica hasta estabilizar los niveles de agua subterránea y restaurar el volumen de los ríos. A escala global, estas medidas requieren gastos nuevos de $93 mil millones al año.

Los gastos necesarios para juntar las metas sociales con elementos de recuperación medioambiental en un presupuesto para el Plan B resultan ser de $161 mil millones al año. Es una inversión inmensa pero no se trata de un acto caritativo. Es una inversión para proteger el mundo que habitarán nuestros hijos.

Si no logramos construir una economía nueva antes de llegar la decadencia económica, no será por falta de recursos financieros, sino por devoción a prioridades obsoletas. El mundo ahora gasta $975 mil millones al año por razones militares. El presupuesto militar de Estados Unidos para el 2006 de $492 mil millones, que representa la mitad del total global, subvenciona en gran parte el desarrollo de nuevos armamentos. Desafortunadamente, esos armamentos hacen poco para frenar el terrorismo, además de no poder ni reforestar la Tierra ni estabilizar el clima.

Las amenazas militares del momento contra la seguridad nacional son débiles en comparación con las tendencias hacia la destrucción y las interrupciones medioambientales que amenazan la economía y la civilización del siglo XXI en sí. Amenazas nuevas requieren estrategias nuevas. Estas amenazas son: la degradación medioambiental, el cambio climático, la persistencia de la pobreza y la falta de esperanzas.

El presupuesto militar estadounidense está completamente fuera de lugar, frente a las amenazas contra nuestra civilización del siglo XXI. Si Estados Unidos financiera el presupuesto entero de $161 mil millones para el Plan B, mudando recursos de los $492 mil millones qeu gasta actualmente en armamentos, su presupuesto militar seguiría excediendo los de los demás miembros de la OTAN, más los de Rusia y de China, todos juntos.

Entre los recursos necesarios para construir una economía sustentora del progreso económico, ninguno es más escaso que el tiempo. El cambio climático se está acelerando hacia el punto de no volver. Es una tentación recalibrar el reloj, pero no podemos. Es la naturaleza que mide el tiempo.

Es la hora de decidir. Como las civilizaciones anteriores que se veían en decadencia medioambiental, podemos decidir: o seguir con los métodos de siempre, permitiendo que la economía global entre en fracaso, o elegir un Plan B, y construir la economía capaz de sostener nuestro progreso económico.

Es difícil expresar la gravedad de la situación y la importancia de la decisión que tomaremos. ¿Cómo se puede expresar la urgencia de actuar sin demoras? ¿Será ya tarde mañana?

De una manera u otra, esta generación decidirá. De eso no cabe duda. Pero nuestra decisión afectará la vida terrestre durante generaciones futuras.

Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2006 Earth Policy Institute

China se acerca a Estados Unidos como primer consumidor mundial

Lester R. Brown

Aunque Estados Unidos ha consumido durante décadas la parte más grande de los recursos mundiales, la situación se está cambiando con rapidez, según los grandes pasos que da la economía china hacia adelante, superando Estados Unidos en el consumo de un recurso tras otro.

Entre los cinco recursos básicos de alimentación, energía e industria —cereales y carne, petróleo, carbón, y acero— el consumo de la China ya ha eclipsado el de Estados Unidos, menos el del petróleo. China ha tomado gran ventaja en uso de cereales, consumiendo 382 millones de toneladas, contra los 278 millones de toneladas que consumió Estados Unidos el año pasado. Entre los tres grandes cereales, el país más poblado del mundo es también el primero en consumo de trigo y de arroz, cediendo la ventaja a Estados Unidos sólo en el uso del maíz.

Aunque sea un elemento definitivo de la vida estadounidense el comer hamburguesas, el consumo chino de 64 toneladas de carne en 2004 ha superado ya por mucho las 38 toneladas consumidas en Estados Unidos. Mientras el consumo estadounidense de carne se distribuye más o menos igualmente entre ternera, cerdo y aves de corral, en la China domina definitivamente el cerdo. De hecho, la mitad de todos los cerdos del mundo se encuentran en la China.

En cuanto al acero, señal clave del desarrollo industrial, China ha aumentado su consumo de forma impresionante y ahora está a un nivel de más de dos veces el consumo de Estados Unidos: 258 millones de toneladas contra 104 millones de toneladas cada uno en 2003. Con la urbanización de la población china y el comienzo de la fase constructora del desarrollo económico, que ha traído la construcción de miles de fábricas y bloques de apartamentos y de despachos rascacielos, el consumo del acero ha aumentado hasta niveles que no se han visto en ningún otro país. ( Véase los datos: http://www.earth-policy.org/Updates/Update45_data.htm )

Respecto al consumo del petróleo, Estados Unidos sigue como líder global establecido, su consumo el triple del de China—unos 20,4 millones de barriles por día, comparado con los 6,5 millones de barriles, en el 2004. Pero mientras subía el uso del petróleo en Estados Unidos por un 15 por ciento entre 1994 y 2004, el uso del nuevo gigante industrial llegó a duplicarse, y más. Eclipsando ya a Japón, ahora la China consume más petróleo que todos los países menos Estados Unidos.

Fijarse en el uso de energía en China también significa mirar bien el carbón, que abastece casi dos tercios de su demanda enérgica. En esto, el consumo chino de 800 millones de toneladas fácilmente supera las 574 millones de toneladas quemadas por Estados Unidos. Su uso del carbón superando tanto al de Estados Unidos, y su consumo del petróleo y del gas natural aumentando con rapidez, sólo es cuestión de tiempo el asumir China el título de primer emisor mundial del carbón. Pronto tendrá el mundo dos grandes perturbadores climáticos.

Además del acero, China también es el líder en el uso de otros metales, como el aluminio y el cobre. No sólo ha superado a Estados Unidos en el uso de estos materiales, sino que también incrementa la diferencia, dejando a Estados Unidos en un segundo lugar bastante lejano.

China dobla el uso estadounidense de otra materia clave, los fertilizantes —principalmente nitratos y potash—, usando 41,2 millones de toneladas contra las 19,2 millones de Estados Unidos en 2004. China es ya por mucho el líder mundial en el uso de nutrientes para alimentar la cosecha agrícola.

La economía consumista china ha visto grandes subidas en la venta de casi todos los productos, desde aparatos electrónicos hasta los automóviles. Este crecimiento explosivo se ve más fácilmente que en ningún otro sector en la venta de aparatos electrónicos. En 1996, China gozaba de 7 millones de teléfonos móviles, y Estados Unidos 44 millones. Al llegar el año 2003, China ya había subido increíblemente a unos 269 millones de móviles, comparados con los 159 millones de Estados Unidos. En efecto, China está pasando de la fase de desarrollo comunicativo en la que prevalecen los teléfonos fijos, entregándose directamente al teléfono móvil.

También coge fuerza el uso del ordenador personal en China. Tras un comienzo lento, el número de ordenadores personales ha saltado a unos 36 millones en 2003, comparados con 190 millones en Estados Unidos. Como el número de ordenadores se está doblando cada 28 meses, pronto la China, país de 1,3 mil millones de habitantes, superará a Estados Unidos, con población de 297 millones.

Hace ya tiempo que China se adelantado a Estados Unidos en aparatos domésticos, como la televisión y el frigorífico. Al entrar el año 2000, por ejemplo, las 374 millones de televisiones que había en China ya superaban por mucho a las 243 millones de Estados Unidos. La producción china del frigorífico, el aparato doméstico más caro, superó la de Estados Unidos en el año 2000.

Entre los productos consumidores principales, China va detrás de Estados Unidos sólo en automóviles. Al entrar 2003, tenía 24 millones de automóviles, apenas el 10 por ciento de los 226 millones que corren por las carreteras estadounidenses. Sin embargo, con un crecimiento de 100 por ciento en sólo dos años, la flota china se aumenta rápidamente.

Pero la carrera no se decide todavía. Con ingresos anuales per cápita de $5.300, sólo la séptima parte de los $38.000 medianos de Estados Unidos, la China tendrá que correr mucho más terreno para llegar al nivel per cápita de consumo que hay en Estados Unidos. Por ejemplo, a pesar de la gran ventaja total china de consumo de carne, el consumo per cápita sólo llega a 49 kilogramos (108 libras), comparados con 127 kilogramos (279 libras) en Estados Unidos. Mientras suben los sueldos chinos a una velocidad récord mundial, su consumo de alimentos, energía, recursos crudos y productos comerciales también van subiendo.

En este momento, China importa grandes cantidades de cereales, de soja, de hierro, aluminio, cobre, platino, fosfatos, potash, petróleo y gas natural, productos silvestres de leña y papel, y el algodón necesario para abastecer una industria textil que domina el mercado mundial. Estas importaciones masivas han instalado a China en el centro del mercado mundial de recursos crudos. Su apetito voraz por estos materiales no sólo estimula una subida en los precios de mercancías sino también los gastos de envío por mar.

La necesidad que tiene este nuevo gigante industrial por recursos crudos y energía está definiendo su política exterior y su planificación en términos de seguridad. Relaciones estratégicas con países ricos en recursos como Brasil, Kazakhstan, Rusia, Indonesia y Australia, se orientan hacia contratos de largo plazo para abastecer la demanda china en petróleo, gas natural, hierro, bauxite y leña. Estos lazos estratégicos que ahora forma la China se ven como contrapeso bienvenido a la influencia estadounidense en países como el Brasil.

El eclipse chino de Estados Unidos como primer consumidor mundial debería verse como otro paso clave en su evolución hacia el estatus de líder mundial económico. Sus ahorros domésticos récord y un superávit comercial con Estados Unidos son sólo dos de las pruebas visibles de su fuerza económica. Ahora es la China, además de Japón, que está comprando los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que posiblitan para Estados Unidos el déficit fiscal más grande de la historia.

Estados Unidos, nación endeudada líder del mundo, ahora depende extensamente del capital chino para mantener una déuda en expansión rápida. Si la China decide en algún momento invertir su superávit capital en otra cosa, o en proyectos e inversiones interiores o en el desarrollo del petróleo, gas natural, y recursos minerales en otra región del planeta, la economía estadounidense sufrirá una crisis.

China ya no es sólo un país en desarrollo. Es un superpoder económico emergente, que está haciendo historia económica. Si el último siglo ha sido el de América, éste podrá ser el de la China.

Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2005 Earth Policy Institute

El mundo se enfrenta con el cuarto año seguido de déficit en la cosecha cereal

PRECIOS DE ARROZ Y DE TRIGO SUBEN
Lester R. Brown

La cosecha cereal mundial para este año es 93 millones de toneladas menos del consumo, reduciendo reservas cereales mundiales a su nivel más bajo de los últimos 30 años. Mientras las temperaturas que suben y los niveles de agua que caen frustran los esfuerzos de los agricultores de mejorar su producción, los precios del trigo y del arroz suben.

Por primera vez, la cosecha cereal ha sido menos del consumo durante cuatro años seguidos. El déficit de 2000 fue humilde: 16 millones de toneladas; en 2001: 27 millones de toneladas; y en 2002, quebrantando el déficit récord: 96 millones de toneladas. En el informe del once de septiembre, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) relató que la cosecha disminuida de este año de sólo 1.818 millones de toneladas es menos del consumo calculado de 1.911 millones de toneladas, por un márgen casi récord de 93 millones de toneladas. (Véase los datos: http://www.earth-policy.org/Updates/Update28_data.htm)

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Temperaturas récord disminuyen la cosecha cereal mundial

BAJA MENSUAL IGUAL A LA MITAD DE LA COSECHA DE TRIGO DE EE.UU.
Lester R. Brown

El 12 de agosto, a las 8:30 de la mañana, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó su cálculo mensual de la cosecha cereal mundial, relatando una caída de 32 millones de toneladas del cálculo de julio. Cuando los mercados de futuros cereales abrieron más tarde esa misma mañana, los precios del trigo, del arroz y del maíz subieron de repente.

Esta baja de 32 millones de toneladas, igual a la mitad de la cosecha de trigo de Estados Unidos, se concentró en Europa, donde temperaturas sin precedente hicieron marchitarse la cosecha. La región afectada se estira desde Reino Unido y Francia en el oeste, hasta Ucrania en el este. El calor abrasador dañó a la cosecha en casi todos los países de Europa.

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La China está perdiendo su lucha contra el avance de los desiertos

Lester R. Brown

China está en condiciones de guerra. No son ejércitos extranjeros que reclaman su territorio, sino desiertos. Los desiertos antiguos ahora avanzan, mientras nuevos desiertos se forman, como fuerzas guerrilleras atacando inesperadamente, forzando Beijing a luchar en varias frentes a la vez. Y lo peor, la velocidad de los desiertos crecientes se aumenta, haciendo que ocupen un trozo cada vez más grande del territorio chino.

La expansión de los desiertos ha acelerado con cada década después de 1950. La Agencia de Protección del Medio Ambiente de China informa que el Desierto Gobi se expandió por 52.400 kilómetros cuadrados (20.240 millas cuadradas) entre 1994 y 1999, la mitad del área de Pennsylvania. Con el frente donde avanza el Gobi dentro de 150 millas de Beijing, los líderes políticos chinos ahora comprenden lo grave de la situación.

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Nivel marino elevado fuerza la evacuación de un país insular

Lester R. Brown

Los líderes de Túvalu —páis insular diminuto situado a mitad del viaje entre Hawaii y Australia, en el Océano Pacífico— han reconocido su derrota en la lucha contra el mar subiente, anunciando que abandonarán su patria. Tras el rechazo de Australia, los tuvaluanos pidieron a Nueva Zelandia a aceptar su población de 11.000, pero no han alcanzado ningún acuerdo.

Durante mediadios del siglo XX, el nivel marino subió por entre 20 y 30 centímetros (8-12 pulgadas). El Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) calcula que el nivel marino subirá por un metro durante este siglo. El nivel marino sube gracias a la disolución glacial y la expansión termal del océano como resultado del cambio climático. Esto, a su vez, se debe al nivel atmosférico elevado de CO2, producto de quemar combustibles de fósil.

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Zona de sequía amenaza el futuro de China

Polvareda encubriendo el noroeste chino, Mongolia, y las dos Coreas: 7 abril 2001 – Photo credit: © 2001 CNES, Vegetation Programme

Lester R. Brown

En el 18 de abril [2001], los científicos en el laboratorio de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), en Boulder, Colorado, informaron que una tempestad inmensa de polvo de China había alcanzado los Estados Unidos “cubriendo áreas de Canadá a Arizona con una capa de polvo.” Ellos informaron que por las estribaciones de las Rocosas, las montañas fueron oscurecidas por el polvo procedente de China.

Esta verdadera tempestad de polvo no vino como una sorpresa. En el 10 de marzo de 2001, The People’s Daily relató que la primera polvareda de la temporada —una de las más tempranas en el registro— había golpeado Pekín. Estas polvaredas, emparejadas con las del año pasado, han sido unos de las peores que se puede recordar, señalando un empeoramiento extendido de los terrenos de cultivo y de pasto en el noroeste vasto del país.

Estas enormes volutas de polvo suelen viajar cientos de millas hasta llegar en las ciudades populosas del nordeste del país, incluso Beijing, oscureciendo el sol, reduciendo la visibilidad, impidiendo el tráfico y cerrando los aeropuertos. Informes sobre habitantes de las ciudades del este sellando ventanas con trapos viejos para protegerse del polvo recuerdan la Gran Sequía estadounidense de los 30.

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