Cero emisiones, Earth Policy Institute, Recursos renovables
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Estalla la demanda por la energía eólica

PRECIOS MÁS BAJOS QUE POR LAS FUENTES TRADICIONALES AYUDAN A EE.UU. ADOPTAR LA ENERGÍA RENOVABLE
Lester R. Brown

Cuando Austin Energy, agencia pública de la ciudad de Austin, Texas, lanzó su campaña GreenChoice en el año 2000, el cliente que quería adoptar fuentes energéticas “verdes” tenía que pagar un tanto porciento más. Durante el otoño del 2005, la persistente subida de los precios por el gas natural hizo que superaran los precios de la energía eólica, fuente principal de la energía renovable. El cruzar la línea del coste en Austin y en varias otras comunidades de Estados Unidos es un momento clave para el proceso de mudar economía energética del país hacia las fuentes renovables.

Austin Energy compra la energía eólica bajo contratos de diez años, con precio fijo, y comunica este precio estable a los clientes del programa GreenChoice. El producto energético con precio fijo se ha demostrado atractivo a 388 clientes corporativos de GreenChoice, en Austin, incluidos Advanced Micro Devices, Dell, IBM, Samsung y 3M. Advanced Micro Devices espera ahorrar 4 millones de dólares durante la próxima década con el programa energético verde. Se interesan también los distritos escolares. El distrito Round Rock, por ejemplo, pronostica ahorrar para los residentes 2 millones de dólares en una década.

Enfrentando una estampida tejana de consumo, motivado por el abastecimiento restante de energía “verde”, Austin Energy ha tenido que recurrir a una lotería por recursos del programa GreenChoice, fechada para el 23 de marzo. Invitó a todos sus clientes —tanto residencias como negocios— a participar en la lotería.

Una situación semejante ha ocurrido en Colorado con Xcel Energy, mayor suministrador de electricidad en todo el estado. Xcel tiene 33.000 clientes para su servicio Windsource —energía eólica—, que hasta el 2005 pagaban unos $6 más por mes por su electricidad, ahora pagan menos que los clientes todavía conectados a la electricidad convencional, que proviene en su mayor parte del gas natural y del carbón. Para estar al tanto de la rápida crecida en demanda, Xcel ha planteado ofertas a los que construyan instalaciones eólicas para generar hasta 775 megavatios de energía nueva, suficiente para abastecer la electricidad de 232.000 hogares en Colorado.

Austin y Xcel se ven entre las primeras empresas de servicios públicos que trasmitirán la bajada en los costes de la energía eólica a sus clientes. A corto plazo, la ventaja del precio de la energía eólica contra la convencional podría desaparecer por la creciente demanda entre los clientes “clima-conscientes” y la posibilidad de agotar la oferta, haciendo subir los precios, y los precios del gas podrían bajar de su máximo del 2005. Sin embargo, a largo plazo, mientras vayan disminuyéndose las reservas del gas natural, su precio subirá, dando enorme ventaja a la energía eólica.

El interés por la energía eólica va en aumento a la vez que bajan los costes de producción. Aunque la atención de los medios de comunicación esté centrada en comunidades con postura de “no en mi jardín” (NIMBY—not in my backyard) hacia las turbinas eólicas, como por ejemplo la instalación eólica marina (offshore) propuesta para Cape Cod, Massachusetts, la mayor parte del país se ha interesado por las granjas eólicas y con entusiasmo. Se puede ver un contraste con Cape Cod en el fenómeno PIIMBY (“put it in my backyard”—ponlo en mi jardín).

Cuando Xcel anunció al público que iba a desarrollar varios cientos de megavatios de generación eólica, captó la atención de las comunidades rancheras del este de Colorado, zona rica en viento. En las aldeas rancheras como Grover, cerca de la frontera con Wyoming, los rancheros dieron la bienvenida a una instalación de turbinas eólicas de 300 megavatios, que incorporaría unos 30 ranchos.

Con un diseño avanzado de grandes turbinas eólicas, que generan fácilmente un valor de $100.000 de electricidad al año, hasta con recibir el 3% de las ganancias, los rancheros recibirían $3.000 al año por alquilar un cuarto de acre de su terreno (un espacio de 1.012 metros cuadrados). Y pueden seguir usando la tierra para el ganado. Si el proyecto propuesto se aprueba, estos 30 rancheros tendrán un promedio de 7 turbinas cada uno en su terreno, que les daría ingresos extras de $21.000 al año. Dentro de una década, podrían ser miles de rancheros los que ganen más vendiendo electricidad que ganen con el ganado.

Al norte del estado en Nueva York, los granjeros del condado de Lewis, cerca del gran Lago Ontario aceptaron con cálida bienvenida la granja de viento Maple Ridge, con 195 turbinas y una rentabilidad de entre $5.000 y $10.000 al año para los granjeros, por cada turbina que se instale en su terreno. Las comunidades rurales acogen a las instalaciones eólicas porque proporcionan ingresos extras a los granjeros y rancheros, con puestos de trabajo cualificados, electricidad barata e ingresos fiscales extras para mejorar las escuelas y las carreteras.

La creciente rentabilidad de la energía eólica ha logrado atraer también a las grandes empresas. Hace 4 años, General Electric compró Enron Wind, una de las pocas divisiones rentables de la fracasada compañía energética Enron, colocando el diseño de su turbina eólica en una posición preferente en el mercado mundial de las turbinas de extracción de viento.

A mediados del 2005, Goldman Sachs compró Zilkha Renewable Energy, una compañía pequeña de desarrollo de granjas eólicas. Ahora con el nombre de Horizon Wind Energy, sucursal y propiedad entera de Goldman Sachs, tiene en construcción o en etapa de planificación 4.000 megavatios de electricidad eólica, suficiente para proporcionar electricidad a 1,2 millones de hogares.

AES, elemento principal en el mercado de producción eléctrica, ha aprovechado su compra de SeaWest, otra empresa de desarrollo eólico, para establecerse en posición de fuerza en el sector eólico del mercado energético de Estados Unidos. Ahora tiene en fase de desarrollo 1.800 megavatios de capacidad generativa eólica. Shell, uno de los licitadores prinicpales para instalaciones eólicas marinas en Reino Unido ya posee 315 megavatios de capacidad de generación eólica en Estados Unidos, y está planeando más. Y la empresa británica BP está mapeando zonas de Estados Unidos donde podría construir cerca de 2.000 megavatios de capacidad de generación eólica.

La capacidad de generación eólica en Estados Unidos creció por 36% en el 2005, alcanzando un total de 9.149. A finales del 2005, había granjas eólicas comerciales en 30 estados. Este año la capacidad podría ampliarse por 50% más.

La generación de energía eólica crecería incluso más rápida si no fuese restringida por la disponibilidad de turbinas. General Electric, ahora abasteciendo el 60% del mercado de turbinas de energía eólica en Estados Unidos, está agotada hasta el 2007. Clipper Windpower, nuevo fabricante de turbinas, está planeando producir 20 de sus turbinas Liberty de 2,5 megavatios por mes a mediados del 2006 y un total de 250 turbinas en el 2007. Su producción también está comprometida para el futuro.

Tras años de incertidumbre en la industria eólica, cuando el Congreso dejó caducar varias veces el crédito fiscal para la producción de la energía eólica (PTC), la extensión del PTC desde el 2005 hasta el 2007 ha renovado la confianza entre los inversores para el futuro del sector eólico. La extensión del PTC, que se diseñó para equilibrar las subvenciones a los combustibles fósiles y para el poder nuclear, ha motivado un crecimiento récord en el número de nuevas granjas eólicas proyectadas.

La energía eólica emerge ahora como pieza central de la nueva economía energética, porque es abundante, barata, inagotable, ampliamente distribuida, limpia y sin amenaza climáticas. Sólo 3 de los 50 estados —Dakota del Norte, Kansas y Texas— gozan de suficiente viento cosechable para la energía para abastecer toda la demanda nacional para la electricidad. El coste de la electricidad derivada del viento ha caído desde unos 38 centavos por kilovatio-hora, a principios de los años 80, hasta entre 4 y 6 centavos hoy, lo que significa una fuente casi ilimitada de energía barata.

Más allá de esto, estos pozos nunca se secarán. Nadie puede cortar la fuente o subir artificialmente el coste del combustible. Y el viente puede abastecer nuestra demanda energética, sin afectar el clima del planeta.

Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2006 Earth Policy Institute

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