Earth Policy Institute, Ecosistemas y elasticidad, Futuro global, Suministro alimenticio
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La población creciente conduce al hambre terrenal

Janet Larsen

Desde el comienzo de la agricultura antigua hasta mediados del siglo XX, las expansiones en la producción alimentaria mundial han provenido de expansiones del terreno agrícola. Entre 1950 y 1981, el área de cultivo cereal expandió de 587 millones de hectáreas al máximo histórico de 732 millones de hectáreas. (1 hectárea = 2,47 acres.) Antes del 2000, había bajado a 656 millones de hectáreas. Mientras tanto, la población expandiendo de 2,5 mil millones en 1950 a 6,1 mil millones en 2000, el área de cultivo por individuo se redujo de 0,23 a 0,11 hectáreas-la mitad del área del lote para una casa familiar en los suburbios de Estados Unidos.

Es poco probable que se expanderá mucho el área mundial de cultivo cereal, si es que expande, durante el próximo medio siglo. Gracias a los precios bajos para cereales en los años recientes, algunos agricultores han dejado las tierras margenales, mientras otros han abandonado campos degradados. Además, la agricultura en sí ha perdido millones de hectáreas de tierra de cultivo, bajo el pavimento de la urbanización excesiva.

Donde se limita la tierra de cultivo, el área de terreno en cultivo por individuo puede verse reducida por un crecimiento rápido de población. Los gobiernos que pueden hacer el gasto restauran el equilibrio importando cereales-fuente de más de la mitad del consumo calórico directo para el ser humano. Pero para los países que no tienen esa opción, la gente padece el hambre.

La escasez de tierras en cultivo ha forzado a unos países densamente poblados de Asia a importar la mayoría de sus cereales. Tras varias décadas de reducciones de tierras cereales por individuo, los agricultores de Malasia ahora cultivan sólo 0,03 hectáreas de cereales por individuo. Japón, Corea del Sur y Taiwán cosechan menos de 0,02 hectáreas cada uno. Para cerrar este déficit productivo, estos cuatro países ahora importan más de 70 por ciento de los cereales que consumen, dejándoles vulnerables a cualquier interrupción del abastecimiento.

Egipto sigue no muy lejos. Cosecha 0,04 hectáreas de cereales por cada uno de sus 70 millones de individuos e importa más de 40 por ciento de sus cereales. Como el agua del Nilo ya se explota al máximo, y como la población egipcio crece por más de un millón al año, esta proporción de importaciones probablemente subirá.

La mitad del aumento de 77 millones de personas por año de la población mundial ocurre en sólo seis países-India, China, Pakistán, Nigeria, Bangladesh e Indonesia. Cada una de estas naciones se enfrenta con una reducción constante de sus tierras de cultivo cereal por individuo y por eso arriesga una dependencia futura extrema en la importación de cereales. Esto hace surgir dos preguntas claves. ¿Podrán financiar la importación de grandes cantidades de cereales cuando el hambre terrenal se aumente? Y ¿podrán los mercados de cereales satisfacer su demanda creciente?

India, donde una de cada cuatro personas sufre la desnutrición, añade 16 millones de personas a la población, cada año. El área de cultivo cereal por individuo, en India, se ha reducido constantemente durante varias décadas, y ahora es menos de 0,10 hectáreas-menos de la mitad de la proporción de 1950. (Véase los datos.) Mientras la tierra privada se divida por la herencia de cada generación, los 48 millones de fincas, con un promedio de 2,7 hectáreas cada una en 1960 se partieron en 105 millones de fincas de menos de la mitad del área en 1990, cuando llegó a su límite histórica la expansión de tierras de cultivo cereal en India. La familia india mediana, que ahora tiene tres hijos, tendrá dificultades en repartir terrenos viables entre las generaciones futuras.

Pakistán, con cinco hijos por familia, crece aún más rápidamente. En 1988, la Comisión Nacional de la Agricultura de Pakistán ya había vinculado la fragmentación de las fincas y una dependencia elevada en las tierras margenales con la productividad agrícola reducida en varias zonas. Desde entonces, el país ha crecido de justo más de 100 millones a casi 150 millones de personas. Su área cereal por individuo es ahora menos de 0,09 hectáreas.

En China, el área cereal por individuo se ha reducido dramáticamente a una figura diminuta de 0,07 hectáreas, comparado con 0,17 hectáreas en 1950. Trasladar la producción agrícola a cosechas de más alto valor, como frutas y vegetales, y convertir fincas a bosques para la conservación, explica parte de la contracción de tierras cereales, junto con pérdidas de tierra a usos no agrícolas, como la construcción de edificios y de carreteras.

Aunque la reducción de tierra de cultivo por individuo en China ha demorado en concierto con la reducción de la extensión de familias, se calcula que este país-cuya población de 1,3 mil millones iguala la población mundial de 1850-añadirá 187 millones de personas durante los próximos 50 años. La prosperidad de la economía china el facilita el uso del mercado mundial para importar cereales, pero no hay garantía de que los mercados podrán sostener aún más demanda sin grandes subidas de precio.

La escasez de tierra cultivable en Africa sub-Sahara explica en parte la producción reducida por individuo que ha visto la región durante las últimas décadas. Nigeria, por ejemplo, el país más poblado de Africa, ha visto su población crecer por un factor de cuatro desde 1950, mientras su área cereal se dobló-efectivamente reduciendo por la mitad la tierra cereal por individuo. En el norte de Nigeria, los pastoreros y los agricultores que huyen de la Sahara invasiva, que reclama 350.000 hectáreas por año-la mitad del estado de Delaware en Estados Unidos-han aumentado la demanda por terrenos ya escasos en el resto del país, haciendo chispear tensiones étnicas.

La experiencia de Rwanda, el país más densamente poblado de Africa, subraya las ramificaciones potencialmente severas de la escasez de tierra. Entre 1950 y 1990, la población de Rwanda se triplicó, de 2,1 millones a 6,8 millones. La tierra cereal disponible por individuo cayó a 0,03 hectáreas. James Gasana, Ministro de Agricultura y Medio Ambiente de Rwanda entre 1990 y 1992, ha observado que el crecimiento rápido de la población trajo la fragmentación de fincas, la degradación del terreno, la deforestación y el hambre. Estas presiones incendiaron la pólvora de contienda étnica, estallando en guerra civil durante comienzos de los 1990 y llegando al genocidio horroroso de 1994, cuando se asesinaron a 800.000 personas. Gasana indica que la violencia se concentró en las comunidades con abastecimiento insuficiente de alimentos.

Un título de 2000 de la Agencia Pan-Africana de Noticias, refiriéndose a un estudio del ministerio de tierras, fue “Rwanda: Escasez Terrenal Podría Poner en Peligro al Proceso hacia la Paz.” Ahora la población ha resurgido a 8,1 millones, y con un promedio de 6 hijos por familia, la presión sobre la tierra en Rwanda sube otra vez.

La mayoría de los 3 mil millones que se añadirán a la población mundial dentro de los próximos 50 años nacerán en áreas con recursos terrenales escasas. Si el área cereal mundial se mantiene al nivel de 2000, los 9 mil millones de personas que se calcula habitarán el planeta en 2050 se alimentarían cada uno de menos de 0,07 hectáreas de tierra cereal-área más pequeña que lo disponible hoy en países hambrientos en tierra cereal como Bangladesh, Pakistán y Afganistán.

Antes del 2050, India y Nigeria cultivarán 0,06 hectáreas de tierra cereal por individuo, menos de la décima parte de una cancha de fútbol. China, Pakistán, Bangladesh y Etiopía bajarían aún más, a 0,04-0,05 hectáreas de tierra cereal por individuo. Egipto y Afganistán sufrirían aún más, con 0,02 hectáreas, y Yemen, la República Democrática del Congo y Uganda tendrían sólo 0,01 hectáreas. Estos números se constrastan extremadamente con los de los países menos poblados y exportadores de cereales, que podrían tener más de 10 veces la tierra cereal por individuo. Para la gente de Estados Unidos, país con 0,21 hectáreas de tierra cereal altamente productiva por individuo, el tener que sobrevivir de una producción alimentaria tan diminuta es difícil de comprender.

Como la mayoría de la tierra cultivable del mundo ya está bajo el arado y con más tierra cultivable perdiéndose al pavimento y a la urbanización cada año, hay poca probabilidad de que se rebotará el área cereal mundial. Al mismo tiempo, la subida anual de 2 por ciento para la producitividad terrenal entre 1950 y 1990 ha bajado a sólo 1 por ciento desde 1990, y podría bajar aún más en los próximos años. Esta retardación del aumento productivo, a la vez que la tierra disponible por individuo sigue encogiéndose, subraya la urgencia de frenar el crecimiento de la población mundial.

Publicación inicial (inglés): 23 enero 2003
(http://www.earth-policy.org/plan_b_updates/2003/update21)
Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2003 Earth Policy Institute
Traducción al castellano: Joseph Robertson

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