Earth Policy Institute, Ecosistemas y elasticidad
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La explotación forestal ilegal amenaza la estabilidad económica y ecológica

Janet Larsen

Las inundaciones extensas en Indonesia durante la primera parte de 2002 han matado a centenares de personas. Destruyeron miles de hogares, dañaron miles de hectáreas de campos de arrozal, e inundaron las compañías indonesias de seguros con reclamos relacionados con la inundación. La deforestación desenfrenada, debida en gran parte a la explotación forestal ilegal, ha destruido los bosques que estabilizan tierras y regulan el flujo del río, estimulando inundaciones récord y corrimientos de tierras.

En apenas 50 años, la cubierta total del bosque de Indonesia se ha visto reducida de 162 millones de hectáreas a 98 millones. El desarrollo y la construcción de caminos ha fragmentado más de la mitad del bosque restante. Más de 16 millones de personas dependen del agua fresca de las 15 más grandes líneas divisorias de las aguas de Indonesia, que entre 1985 y 1997 perdieron por lo menos 20 por ciento de su cubierta de bosque. Los leñadores han limpiado casi toda la bajura biológicamente diversa de los bosques tropicales de Sulawesi, y si las tendencias actuales continúan, tales bosques se desvanecerán de Sumatra en 2005 y de Kalimantan antes de 2010.

El suministro doméstico de la madera en Indonesia se registró a 20 millones de metros cúbicos en 2000, mientras la demanda permaneció a unos 60 millones de metros cúbicos. Así que los suministros legales de fibra de madera dejan un hueco de 40 millones de metros cúbicos de demanda por año. La explotación forestal ilegal satisface la demanda restante-formando casi 70 por ciento del suministro de leño. En fin, la explotación forestal ilegal ha destruido 10 millones de hectáreas de los bosques ricos indonesios, área igual al estado de Virginia, en Estados Unidos.

La situación indonesia no es especial. Solía haber 16 millones de hectáreas de bosques, pero ya se han disminuido a menos de 700 mil hectáreas. En un país que sufre una explotación ilegal desenfrenado, la pérdida de bosque por culpa de la tala de árboles y la conversión a la agricultura se cita como la causa de la inundación, de las escaseces agudas de agua, de la erosión rápida de tierra, de siltation de río, y de los deslizamientos de tierras que han matado, destruyendo propiedades y haciendo estragos ambientales.

En 1989, Tailandia prohibió la explotación de bosques naturales, como respuesta directa a la inundación devastadora y los corrimientos de tierra que mataron a 400 el año anterior. Aunque se haya reducido la cantidad de explotación forestal ilegal, tras la prohibición, sigue siendo extendida. Más recientemente, la inundación masiva del Río Yangtze de China, en 1998-relacionada con la eliminación de 85 por ciento de la cubierta forestal de la parte superior del lecho del río-indujo una prohibición de la explotación forestal en las partes superiores de los ríos Yangtze y Amarillo, y el comienzo de un programa de reforestación.

La China consume casi 280 millones de metros cúbicos de leño al año, pero el suministro doméstico sólo proporciona unos 142 millones de metros cúbicos. Mientras va reduciéndose la producción, China acude al leño extranjero y a la explotación forestal ilegal, para mitigar la insuficiencia. La Organización Tropical Internacional de la Madera pronostica que dentro de los próximos pocos años China llegará a ser el importador más grande del leño del mundo, eclipsando Estados Unidos y Japón, cuyas importaciones masivas han destruido ya muchos de los bosques tropicales de las Filipinas y muchos de Borneo.

El 57 por ciento de los troncos importados a China provienen de Rusia, donde el ligero peso de la ley, la corrupción y el abandono de instalaciones para la elaboración del leño, han guiado a la tala ilegal de árboles para las compañías que mandan materias primas a China. Por lo menos la quinta parte de la cosecha de leño de Rusia se extrae ilegalmente o en violación grave de leyes actuales.

Al sur de China, Burma (Myanmar) guarda la mitad de los bosques del sureste asiático continental. Contienen una variedad de especies tropicales de madera dura que son cada vez más interesantes para el mercado chino. En teoría, Burma es fuente del 10 por ciento de las importaciones chinas de leño, pero los trabajadores de la industria insisten que la cifra debe de ser el doble. Las exportaciones de leño de Burma para China se aumentan mucho más rápidamente que puedan reemplazarse los árboleslos, muchos de ellos de más de cien años de edad. En 1949, los bosques tropicales cubrieron 21 por ciento del territorio del país, pero ahora menos del 7 por ciento de Burma es bosque.

En Laos, donde la cantidad de explotación forestal ilegal iguala una sexta parte de la cosecha legal, el ejército corta los bosques abiertamente. Ahora menos de 40 por ciento del país es bosque, reducido desde 70 por ciento en 1940. En Cambodia, más de 70 por ciento de las exportaciones de leño se consta de troncos no registrados. Y Vietnam puede perder toda la cubierta forestal antes de 2020, si continúa la deforestación actual.

Mientras que el mercado creciente asiático de leño ha gastado suministros en todo el continente, importaciones de leño de Africa han subido firmemente. Entre 1993 y 1999, Europa importó 40 por ciento del leño de Africa central, pero desde 1996, la demanda creciente ha covertido el mercado asiático en el consumidor principal del leño africano.

Productos forestales forman la segunda industria de exportación de Camerún y Gabón, generando 20 por ciento y 13 por ciento de ingresos respectivos de exportación. Entre 1990 y 1995, la parte de troncos cameruneses destinada al mercado de Asia subió de 7 por ciento a 50 por ciento. Desafortunadamente, sólo la mitad de las compañías leñadoras de Camerún son autorizadas, y entre estas empresas son frecuentes las violaciones como la tala de árboles más pequeños del mínimo legal o cortar fuera de las fronteras designadas.

Estos ejemplos muestran sólo una parte del mercado global del leño. La deforestación desenfrenada abunda en otros países-en Brasil, con el nivel de deforestación más alto del mundo, donde se calcula que un 80 por ciento de la explotación forestal es ilegal; en México, que pierde más de millón de hectáreas al año; en Etiopía, donde la cubierta forestal se ha reducido desde 40 millones de hectáreas a 2,7 millones en sólo 40 años, con sólo la mitad de lo restante representando bosque natural. La deforestación raramente sigue siendo asunto regional.

Cada año, los 8 más grandes países industriales, con el resto de la Unión Europea, compran 280 metros cúbicos de leño y de productos forestales del extranjero, formando 74 del mercado internacional del leño. La mayoría de esta madera viene de países donde la tala ilegal de árboles es la regla. En 2000, Estados Unidos solo importó más de 450 millones de dólares en leño indonesio, que por el enorme mercado ilegal indonesio, puede significar unos 330 millones de dólares de leño ilegal.

Si los países importadores insisten en que el leño y los productos forestales se certifiquen bajo normas ecológicas y sociales internacionalmente reconocidas, como aquellas del Forest Stewardship Council, la explotación forestal ilegal se vuelve más difícil. Los países exportadores ganarían por proteger la integridad de sus ecosistemas forestales, y podrían conseguir precios más altos en los mercados internacionales con madera certificada. Rusia, por ejemplo, que pierde mil millones de dólares al año en ingresos procedentes de la exportación, porque no certifica su madera, está desarrollando un sistema obligatorio de certificación para los bosques restantes.

Junto con acuerdos internacionales-como la Convención del comercio internacional de especies de fauna y de flora salvajes en peligro (CITES)-la certificación puede ayudar a impedir que el leño ilegal cruce fronteras internacionales, si se hace valer y se mantienen las leyes. El reciclaje y reducción del uso de productos forestales desechables pueden disminuir la demanda por el leño que hace atractiva la explotación forestal ilegal. Según reconoce el gobierno chino, los servicios proporcionados por los bosques, como el control de inundaciones, pueden valer mucho más que el leño que contienen.

Publicación inicial (inglés): 21 mayo 2002
(http://www.earth-policy.org/plan_b_updates/2002/update11)
Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2002 Earth Policy Institute

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