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La energía eólica: clave ausente del plan de Bush para la energía

Lester R. Brown

El anticipado plan de Bush para la energía, que se publicó el 17 de mayo de 2001, decepcionó a mucha gente, porque casi no consideró la contribución potencial de un mejoramiento de la eficiencia energética. Tampoco consideró las enormes posibilidades de la energía eólica, que probablemente añadirá más a la capacidad generadora de Estados Unidos que el carbón, durante los próximos 20 años

Esencialmente, los autores del plan parecen estar inconscientes de lo que ahora pasa en la economía energética mundial, formulando un plan energético más apto para comienzos del siglo XX que para comienzos del XXI. Dieron énfasis al papel del carbón, pero el uso global del carbón llegó a su máximo en 1996 y ha bajado por 11 por ciento desde entonces, mientras muchos países han decidido abandonar los combustibles que desbaratan el clima. Hasta China, rival de Estados Unidos en el uso del carbón, ha reducido su uso por 24 por ciento desde 1996.

Mientras tanto, el uso mundial de energía eólica se ha multiplicado por un factor de cuatro durante los últimos 5 años, un crecimiento que sólo la industria informática ha igualado. En Estados Unidos, la Asociación Americana de Energía Eólica pronostica para este año un crecimiento asombroso de 60 por ciento en la capacidad de generación eólica.

Antes, la energía eólica se limitaba a California, pero durante los últimos 3 años, han surgido fincas eólicas en Minnesota, Iowa, Texas, Colorado, Wyoming, Oregon, y Pennsylvania, aumentando la capacidad generadora de Estados Unidos por 50 por ciento, de 1.680 megavatios a 2.550 megavatios. Los 1.500 o más megavatios que se añadirán este año se localizarán en 12 estados. Una finca de 300 megavatios que se construye en la frontera entre Oregon y Washington es, por el momento, la más grande del mundo.

Pero sólo estamos al comienzo. La Administración Bonneville de Energía (BPA) señaló en febrero que quisiera comprar 1.000 megavatios de capacidad generadora eólica y solicitó propuestas. Con gran sorpresa, recibió bastantes propuestas para construír 2.600 megavatios de capacidad en 5 estados, con la posibilidad de expander a más de 4.000 megavatios. BPA, que podría aceptar la mayoría de estas propuestas, espera abrir por lo menos una de estas fincas este año.

Una finca eólica de 3.000 megavatios está en la primera etapa de planearse para Dakota del Sur, cerca de la frontera con Iowa, será 10 veces más grande que la compartida por Oregon y Washington. Bajo el nombre de Trueno Retumbante, este proyecto, iniciado por Dehlsen Associates, gracias a la iniciativa de Jim Dehlsen, pionero eólico en California, se diseñó para dar energía a la región del oeste central, alrededor de Chicago. Este proyecto propuesto no sólo es grande, comparado con la industria eólica de ahora, sino que es uno de los proyectos energéticos más grandes de cualquier tipo en todo el mundo.

Basándose mayormente en la industria aeronáutica, nuevos avances en la tecnología de la turbina eólica han reducido el costo de la energía eólica de $0,38 por hora-kilovatio a comienzos de los 1980 a entre $0,03 y $0,06 hoy, dependiendo del proyecto particular. El viento, ahora en competencia con los combustibles de fósil, ya es más barato en varios lugares que el petróleo y el gas natural. Como hay grandes empresas-por ejemplo ABB, Shell Internacional y Enron-que ahora vierten fondos en el desarrollo de la energía eólica, más reducciones de costo se esperan.

El viento es una fuente vasta y mundial de energía. Los Grandes Llanos de Estados Unidos forman la Arabia Saudí de la energía eólica. Tres estados ricos en viento-Dakota del Norte, Kansas y Texas-tienen bastante viento manejable para satsifacer la demanda eléctrica nacional. China puede doblar su capacidad generadora actual sólo explotando el viento. La Europa occidental, con su población densa, puede abastecer toda la electricidad que necesita con energía eólica marina.

Dinamarca, líder mundial en la tecnología y fabricación de la turbina eólica, hoy recibe el 15 por ciento de su electricidad de la energía eólica. Para Schleswig-Holstein, el estado más norteño de Alemania, la figura es 19 por ciento, y para unas partes del estado, 75 por ciento. El estado industrial español de Navarra, empezando desde el principio hace 6 años, ahora recibe el 24 por ciento de su electricidad de la energía eólica.

Mientras se bajan los costos de generación de la energía eólica, y mientras se aumenta la preocupación con el cambio climático, cada vez más países se juntan a la caravana de la energía eólica. En diciembre, Francia anunció que desarrollará 5.000 megavatios de energía eólica antes del 2010. También en diciembre, Argentina anunció un plan para desarrollar 3.000 megavatios de energía eólica en Patagonia antes del 2010. En abril, el Reino Unido recibió ofertas por 1.500 megavatios de energía eólica. En mayo, un informe de Beijing señaló que China está planeando el desarrollo de unos 2.500 megavatios de energía eólica antes del 2005.

La expansión de la energía eólica constantemente sobrepasa los pronósiticos anteriores. La Asociación Europea de la Energía Eólica, que en 1996 fijó la meta de 40.000 para Europa para 2010, la subió recientemente a 60.000 megavatios.

El plan de Bush de añadir 393.000 megavatios de electricidad a la capacidad nacional antes del 2020 podría satisfacerse con el viento, sin más. El dinero gastado en la electricidad generada por el viento tiende a venir de la comunidad, abasteciendo ingresos, empleo, e ingresos gubernamentales, fortaleciendo economías locales. Una turbina grande de diseño avanzado, que ocupa un cuarto de acre de tierra, fácilmente puede dar al agricultor $2.000 de regalías al año, mientras proporciona $100.000 de electricidad a la comunidad. Los agricultores y rancheros estadounidenses, que poeseen la mayoría de los derechos eólicos del país, ahora se juntan a los medioambientistas para abogar por el desarrollo de esta alternativa abundante a los combustibles de fósil.

Una vez obtenida la electricidad barata derivada del viento, podemos usarla para electrolizar el agua, para producir hidrógeno. El hidrógeno es el combustible elegido para el motor nuevo, altamente eficaz, de la célula de combustible, con el que todos los fabricadores de automóviles ahora trabajan. DaimlerChrysler tiene planeado estrenar sus coches potenciados con células de combustible en 2003. Ford, Toyota y Honda probablemente no tardarán mucho más. William Ford, Jefe de Ford Motor Company, dice que espera presidir la derrota del motor de combustión interna.

Una sobra de energía eólica podría conservarse en forma de hidrógeno y utilizarse en células de combustible o turbinas de gas, para generar electricidad, equilibrando el abastecimiento cuando varíen los vientos. El viento, una vez que se entienda como piedra angular de la economía energética nueva, podría llegar a ser su fundamento. En la nueva economía energética, el meteorólogo eólico que analiza sistemas eólicos e identifica los mejores sitios para fundar fincas eólicas tendrá un papel semejante al del geólogo petrolero de la antigua economía energética.

Con los avances tecnológicos para explotar el viento y potenciar a los automóviles con hidrógeno, ahora podemos ver un futuro donde los agricultores y los rancheros podrán abastecer no sólo la mayoría de la electricidad nacional, sino también gran parte del hidrógeno necesario para su flota de automóviles. Por primera vez, Estados Unidos tiene la tecnología y los recursos para divorciarse del petróleo del Oriente Próximo.

Además de desatender la potencial del viento, la estrategia energética de Bush sólo presta palabras vacías a la necesidad de estabilizar el clima. Es una estrategia de alto riesgo. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático recientemente pronosticó que con tales negocios de siempre, habrá una subida en la temperatura global de hasta 6 grados Celsius (10 grados Fahrenheit). Si ocurre esta subida, el resto del mundo podría juzgar a Estados Unidos, líder emisor de CO2, como responsable.

Lo que ahora necestia Estados Unidos es un plan de energía para este siglo, un plan que considere no sólo avances tecnológicos recientes en la energía eólica, células de combustible y generadores de hidrógeno, sino también la necesidad de estabilizar el clima. Quizás el Congreso adaptará el plan energético al siglo XXI y restaurar la iniciativa de Estados Unidos entre los cambios rápidos de la economía energética mundial.

Véase datos y gráficos (103k, approx. 25 sec at 33.6 speed): 

Publicación inicial (inglés): 31 mayo 2001
(http://www.earth-policy.org/plan_b_updates/2001/alert14)
Reproducido en traducción con permiso del Earth Policy Institute
Copyright © 2001 Earth Policy Institute
Traducción al castellano: Joseph Robertson

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